ESCRITURA
Opinión
16 Jul 2002. Actualizado a las 07:00 h.
Estoy bastante lejos, a punto de hablar -o habiéndolo hecho ya- sobre «El futuro de la escritura». En fin... Abunda hoy la opinión de que se lee menos que nunca. No es verdad, me parece. Este país jamás se caracterizó por muchedumbres lectoras. Al contrario, antes leía una elite. Y leía bien. Hoy se lee mucho más que en cualquier época pasada, pero quizá se lea peor -porque no es lo mismo descifrar un texto que leer-, y material de discutible calidad. La escritura ha corrido una suerte paralela: se escribe más que nunca -baste considerar la revitalización del género epistolar vía correo electrónico- y, desde un punto de vista formal, se escribe mejor. No estoy en condiciones de aportar datos seguros, pero me atrevería a decir que jamás hubo tantos escritores. Incluso batimos récords de títulos publicados -aunque no de ventas- sin contar la multiplicación en la red de páginas personales repletas de literatura o de lo que sea. Falta, quizá, aliento creador. Prolifera la prosa con lentejuelas, vistosa, peinadita y con volantes. Pero que no hace reír ni llorar ni sudar, porque no atina con las ansias de lo humano: la felicidad y sus vericuetos. redac@lavoz.com