GESTOS
Opinión
E. GONDREDO
05 Dec 2001. Actualizado a las 06:00 h.
A Beiras le gustan los gestos. Lo mismo que un día aporreó su escaño con un zapato, ayer estrechó la mano a Fraga. La cortesía (y la educación) no obliga al líder nacionalista a rebajar una octava el tono de su discurso. Seguro que calibró tanto aquella acción como la de ahora. Claro que, una por otra, salimos ganando.