UN PAÍS DE ACOGIDA
Opinión
JUAN C. MARTÍNEZ
28 Oct 2001. Actualizado a las 06:00 h.
«Compadezco al pobre inmigrante, que gasta su fuerza inútilmente», cantaba Bob Dylan. También cantaba que los tiempos están cambiando y así fue sobre todo para los inmigrantes, cada vez más ajenos en un país en el que, salvo los melenudos descendientes de los chiricahuas y otras tribus, todos los ciudadanos son, como mucho, emigrantes de duodécima generación. Pero así son los tiempos cambiados; se está perdiendo el valor y la fe en el futuro. A los vítores por la caída de unos muros sucede la silenciosa construcción de muros aún más largos y altos.