CONDENADOS A EXTENDERSE
Opinión
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS EL OJO PÚBLICO
16 Jun 2001. Actualizado a las 07:00 h.
A Beiras le gusta anunciar las cosas importantes en Madrid. O en Barcelona. O en Bilbao. Ahora le ha tocado a la capital del Estado que nos tiene, al parecer, asoballados. Flanqueado por Inaki Anasagasti y Xavier Trias, curiosamente los peores aliados que cabría imaginar para defender los intereses de Galicia en la batalla por la financiación que se avecina, acaba Beiras de pintar los trazos gruesos de la estrategia que piensa seguir el BNG en las próximas elecciones autonómicas: según él, nacionalistas y socialistas están condenados a entenderse y a marchar cogiditos de la mano en un frente común antifraguista (¿o era antifascista?) que abra al BNG las puertas de la fortaleza de Raxoi. Por tanto, el PSdeG debe definirse de inmediato: o con Beiras o con Fraga; o contra Fraga o contra Beiras. Como vista, la estrategia está bien vista. Siempre, claro, que se parta de que los dirigentes socialistas son un hatajo de pardillos. Admitido tal supuesto, podría, en efecto, suceder que el PSdeG se lanzase alegremente hacia el desastre, secundando una estrategia, la del Bloque, que muy probablemente vendría a certificar la defunción definitiva del partido de Touriño. Pues, obviamente, puestos a apoyar una alternativa al PP encabezada por el Bloque, ¿por qué votar al PSdeG y no directamente al BNG? De aceptar el PSdeG los cantos de sirena de Beiras y los suyos, cabrían, por tanto, dos hipótesis, ambas malas para aquél: que el PP resistiese el embate del frente liderado por el Bloque o que este último se impusiera a los actuales inquilinos de Raxoi. En una y otra el PSdeG quedaría, al fin, para el arrastre, con lo que el BNG, alcanzase o no el gobierno de la Xunta, ganaría por la mano. Touriño, experto en bailar el chotis encima de un ladrillo tras sus años en Madrid, ha contestado a Beiras como era de esperar: ¡deixate estar, que xa te chamarei! Y es que Touriño, demostrando sensatez, piensa no sólo en el año 2001 sino también en el año 2005 y sabe que lo que el PSdeG se juega en estas elecciones no es la presidencia de la Xunta, sino el liderazgo de la oposición frente a un partido, el Popular, que, alcance o no los 38 diputados, volverá a barrer dentro de tres meses. De hecho, y según Touriño ha visto también con agudeza, una estrategia de frente antifraguista podría provocar una movilización de los populares de Galicia que desembocase en su aplastante victoria electoral. Lo que sería contradictorio con el auténtico objetivo que hoy deberían perseguir socialistas y nacionalistas: el de crecer ambos a costa del PP y no cada uno a costa del contrario. Y es que el PSdeG y el BNG no están, aquí y ahora, condenados a entenderse, sino, simplemente, condenados a extenderse.