La Voz de Galicia

¡ESTA XA A VIN!

Opinión

ROBERTO L. BLANCO VALDÉS

29 Jan 2001. Actualizado a las 06:00 h.

Beiras hizo ayer un esfuerzo meritorio, pero la dificultad de su tarea le forzó a poner su juego al descubierto. Se trataba de censurar al ejecutivo del PP y dar soluciones para superar los problemas previamente denunciados: Beiras, en efecto, censuró; y ofreció, en efecto, alternativas. ¡Sólo que alternativas y censura no llegaron a cruzarse! Según Beiras, el caos motivador de su moción sería consecuencia de la crisis de la pesca, las calamidades derivadas de la meteorología y la catástrofe de las llamadas vacas locas. Es discutible si esos problemas son responsabilidad directa de la Xunta, como lo es que justifiquen censurar a quien dispone de una mayoría insuperable. Pero aun admitidas ambas cosas, la cuestión reside, claro, en que una vez convertidos en causa de censura, el censurante ha de ofrecer alternativas. ¿Las ofreció ayer el candidato? Sencillamente, no: sobre la pesca, dijo que debería haber sido mayor la presencia de Galicia en las instituciones europeas; sobre los temporales, que deberían haberse controlado las cuencas hidrográficas, y sobre las vacas, que debería haberse aprobado una legislación autocentrada. ¿Nada más? Exactamente: nada más. ¿Algo sobre lo que habría que hacer el mes que viene? Absolutamente nada. Es cierto que tras insultar a la Xunta con dureza, Beiras presentó algo parecido a un programa de gobierno, que no tenía -oh, sorpresa!- nada que ver con el previo apocalipsis. Y fue en esa falta total de sintonía donde la censura comenzó a mostrar su cara auténtica: la de una jugada oportunista destinada a dar brío a un BNG hoy estancado, que, de forma ventajista, nos colocaba su programa electoral. Tras la sesión que ayer vimos en directo, quedó claro lo que muchos ya se maliciaban: que la censura era sólo una disculpa para intentar ganar protagonismo a costa de abusar de un instrumento previsto para fines diferentes; que su destinatario no era el PP, sino un PSdeG al que se pretendía emparedar, vista la mejora de su marcha; y que el BNG no tiene hoy alternativas ni para la crisis de la pesca, ni para la de las vacas locas, ni para que deje de llover. Después de seguir ayer la tele toda la mañana recordé aquel viejo chiste de quien al empezar una película oye el rugido del león y comenta muy en serio: «Esta xa a vin». Esa impresión dio Beiras tras su larguísimo discurso. Fue como si en las pelis de la Metro el león hubiese salido al final y no al principio.


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