La Voz de Galicia

MUCHO TENIS, POCOS AÑOS

Opinión

ÓSCAR GONZÁLEZ EL PERSONAJE / JUAN CARLOS FERRERO

09 Jun 2000. Actualizado a las 07:00 h.

La juventud es oro, dicen los pensadores añejos con canas. Sin embargo, ésta fue la que traicionó a Juan Carlos Ferrero en su semifinal de Roland Garros ante Gustavo Kuerten. Un tipo con más tenis que cabeza se dedicó al dolce far niente cuando ganaba dos sets a uno y tenía 3-1 y saque en el cuarto. Las imprudencias se pagan. El máximo exponente del tenis español, con fuerza en su derecha para dar y regalar, no midió las consecuencias que tiene sestear ante un Kuerten, coloso de la tierra batida y vencedor en Roland Garros en 1999. El que está llamado a ser número uno del tenis mundial (tiempo al tiempo) fue finalista júnior en la Meca de la tierra batida. Tras su paso al tenis profesional en 1999, ganó el torneo de Mallorca y llegó este año a la final en Dubai y en el Godó. En la Copa Davis ya ha dejado su tarjeta de visita. Y si no, que se lo digan a Kafelnikov, al que despachó con un triple 6-2. Afincado entre los diez primeros de la ATP, sólo hace falta esperar _no mucho_ que sepa que la relajación no tiene sitio en ninguna pista del mundo, ni ante ningún rival.


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