UN RESISTENTE TRANQUILO
Opinión
JUAN MANUEL GONZÁLEZ EL PERSONAJE / AUGUSTO MONTERROSO
31 May 2000. Actualizado a las 07:00 h.
Augusto Monterroso es un hombre tranquilo defensor de los desfavorecidos por la diosa esquiva y neoliberal que llamamos Fortuna. Hondureño de nacimiento, guatemalteco por deseo propio, y mexicano de adopción, se forjó como un autodidacta entre las filas más populares de Centroamérica. Comenzó como periodista de izquierdas en Guatemala contra la dictadura del general Ponce Vaides, lo que le valió el exilio en México, y tras ser diplomático de la efímera revolución democrática del coronel Abenz Guzmán, recaló en Chile como secretario de Neruda, para luego ser contable en una carnicería mexicana, y finalmente autor reconocido. Nunca dejó de escribir, creando un nuevo tipo de cuento bajo la máxima de la sobriedad a lo Gracián, breve e intenso, de raíces clásicas, y de un pensamiento ético sin ataduras, contrario a la banalidad servil de los afincados en los aledaños del Poder. Su pulso firme, venerable, su sano pesimismo cuajado de leve ironía, y su figura de residente tranquilo, ya forman parte de lo mejor y más intemporal de las letras castellanas.