Más déficit comercial
Mercados
Balanza comercial: las exportaciones crecieron en el 2014 un 2,5 %, las importaciones aumentaron un 5,7 % tras dos años de caída y el déficit comercial se incrementó un 53?%
23 Feb 2015. Actualizado a las 17:13 h.
El déficit comercial creció el año pasado un 53 % y se situó cerca de los 25.000 millones de euros. La balanza, que desde el 2011 tendía a equilibrarse, vuelve a deteriorarse. ¿Y saben ustedes quién tiene la culpa? Aunque pueda parecerles paradójico, la responsabilidad recae sobre la incipiente recuperación. A los españoles les rebrotó el optimismo, decidieron consumir más -y ahorrar menos- y el año pasado sus compras de productos extranjeros aumentaron un 5,7 %. Las ventas exteriores de las empresas españolas también crecieron, pero menos que las importaciones: por eso creció el déficit y, por tanto, la deuda externa de nuestro país.
El hecho bien merece una reflexión. La política de devaluación interna seguida para combatir la crisis, plasmada especialmente en la reducción de los costes laborales y los recortes del gasto público, tenía por finalidad mejorar la competitividad de la economía española. Las empresas podían llegar a los mercados internacionales con productos más baratos y desplazar a sus competidores. Y el Gobierno, abrumado por un sinfín de hechos negativos -destrucción de empleo, merma del poder adquisitivo, incremento de la pobreza y la desigualdad, deterioro de la sanidad y la educación-, disponía al menos de un dato para justificar su política: las exportaciones crecen, el déficit comercial se reduce, somos más competitivos.
El argumento oficial, sin embargo, hacía aguas. Cierto que las exportaciones siguen creciendo. Cada año, con la única excepción del batacazo experimentado en el 2009, se bate el récord de ventas al exterior. Pero esto ya venía sucediendo desde el siglo pasado, mucho antes de que estallase la crisis. Incluso con mayor intensidad: las exportaciones españolas crecieron un 49 % en los primeros siete años del siglo y menos de un 30 % entre el 2007 y el 2014. Si la capacidad exportadora constituye el baremo, alguien deberá explicarnos por qué la competitividad de la empresa española mejoraba tanto o más en un período de remuneraciones al alza como en la etapa de rebajas salariales.
Lo que sí consiguió la política de austeridad a ultranza fue reducir drásticamente el déficit comercial, que en el 2007 superaba los 100.000 millones de euros. La razón es de Perogrullo: la crisis y los gobiernos dieron un hachazo a la capacidad de compra de los españoles. Se empobrecieron y consumieron menos bienes y servicios españoles, pero también menos productos extranjeros. Y las importaciones cayeron en picado durante la recesión del 2009 y recayeron en el bienio 2012-2013.
El problema reside en que las ganancias de competitividad logradas a través de la devaluación -sea interna o monetaria- suelen ser efímeras. Solo pueden conservarse mientras el ciudadano se aprieta el cinturón. En cuanto lo afloja, porque aumenta su sueldo, o le prestan dinero, o le rebajan los impuestos, vuelve a comprar productos alemanes, o chinos, y el déficit comercial se dispara de nuevo.