Gente Buena
Lugo
26 Dec 2025. Actualizado a las 16:38 h.
Estamos en unas fechas en la que la gente es buena. Se organizan recogidas de alimentos en muchos supermercados y tiendas de alimentación, productos como garbanzos, habas, leche, etc. que serán entregados a familias necesitadas para que en estas fiestas tengan unas comidas aceptables con las que celebrar, o al menos meterle algo al buche, estos días de paz y felicidad.
Incluso algún barrio hace recogidas de alimentos entre los vecinos, para ayudar a los que necesiten llevarse algo más que un mendrugo de pan y unas alitas de pollo a la boca. Están luego las comidas en los comedores sociales, que proporcionan menús diarios para los pobres, o sea, para los que se ha llamado ahora eufemísticamente desprotegidos. Y así va la vida, con toda esta gente buena que nos rodea.
Claro que estos pobres, necesitados, desprotegidos o marginados, como coño se les quiera llamar, además de comer también necesitan ropa y, a ser posible, nueva porque la que se recoge es usada, cierto que muy lavita y planchada. Pero, digo yo que a esta famélica legión, colas del lumpen como las definía Valle Inclán en una de sus comedias bárbaras, también les gustaría que les regalasen un jersey nuevo, aunque no fuese de una marca conocida y cara.
Estamos en Navidad y ello parece obligarnos a que seamos buena gente por necesidad, por fariseísmo o por remordimientos. Ahí estamos, día a día, con saludos amables incluso a personas que detestamos y las que ponemos buena cara; felicitándonos las fiestas o las Pascuas, según las creencias, ofreciéndoles buenos deseos porque es lo que mandan estos días y además, ya estamos acostumbrados.
A partir del siete de enero pocos se acordarán de los pobres, de los desvalidos y desprotegidos. De nuevo habremos vueltos al mundo real.