La Voz de Galicia

La pegada sostiene al Madrid

Lugo

Amador Gómez

13 Apr 2009. Actualizado a las 02:00 h.

La pegada sin fútbol sostiene al Real Madrid en la lucha por la Liga. Con el juego insufrible y el escaso espíritu que ofreció ante el Valladolid, lo lógico es que algún día, ante un rival con más mordiente, se rompa la racha, pero de momento ya son 15 los partidos consecutivos que lleva el Madrid de Juande Ramos sin perder.

Los blancos no dejan de aburrir con su fútbol insulso y vacío, pero continúan a la caza del Barça y no renuncian al título, aunque sobrevivan en el alambre como ocurrió en Europa hasta que se encontró con el Liverpool.

Tiene tal don de la oportunidad este Madrid y tanta inercia que cuando peor lo pasaba ante un Valladolid que nunca se creyó poder hacer daño, apareció la clase de Guti para mandar un balón en largo a otro que reapareció, Robben, para sentenciar un muy mal partido, y ya son muchos, resuelto con un marcador excesivo para sus méritos.

De nuevo, al igual que en Málaga, fue Higuaín el salvador, aunque el primer gol fue de Raúl, a quien siempre se le ha dado muy bien el Valladolid. En uno de los escasos arreones locales, el argentino se fue entre dos defensores y le dio medio gol al capitán blanco, en el sitio oportuno para desequilibrar el choque, aunque el Valladolid no lo mereciese. Con Lass casi siempre como único medio centro durante una hora, ya que Sneijder actuó más adelantado, no hubo toque, velocidad ni autoridad en el Madrid. Tampoco lo tiene con dos pivotes, pero en esta ocasión, con tanta distancia entre líneas y escaso espíritu de lucha, como si no se estuviese jugando la Liga, fue incluso aún más triste.

Paradas de Iker

El Valladolid, que no renunció a tocar en el Bernabéu, se lamentaba de una falta sacada por Casillas a Pedro León con un cabezazo de Luis Prieto casi a bocajarro que se marchó fuera, y de un córner que Iker salvó casi en la línea tras un cabezazo de Pepe que iba dentro, cuando la afición blanca se retorcía por el espectáculo de su equipo.

No mejoró el Madrid en la segunda mitad, aunque tampoco el Valladolid, al que le afectó demasiado el gol y sólo le quedó el recurso del lanzamiento de media distancia, casi siempre sin potencia. No tardó en salir a calentar Guti, ovacionado por la afición en ese momento y también cuando saltó al campo para suplir a Huntelaar.

Juande también retiró al amonestado Cannavaro y, de golpe, provocó cinco cambios de posición. Lass al lateral derecho, Torres al izquierdo, Heinze de central, Gago y Guti en el medio campo e Higuaín como único punta, con Robben ya tirado a la cal izquierda, aunque con libertad.

Tampoco metía así el Madrid ningún miedo, mientras el Valladolid iba dando algún aviso aislado a Casillas. Le faltó mayor agresividad y contundencia arriba para intentar aprovecharse de las indecisiones rivales. Por ello volvió a sufrir, hasta que la clase y visión de Guti le puso una pelota a Robben para acabar con el suplicio en el contrataque de una jugada en la que el Valladolid acababa de reclamar un penalti de Pepe a Goitom.


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