La Voz de Galicia

Orígenes de un café centenario

Lugo

Juan Cancela lugo

Historia | Restaurante España El histórico local ya fue noticia en los diarios desde el mismo día de su apertura

01 Jun 2007. Actualizado a las 07:00 h.

El 30 de octubre de 1906, un sábado por la noche, abre sus puertas el café España, el más antiguo de la ciudad, en el nº 8 de la Calle Castelar, actual rúa do Teatro. El 1 de noviembre, El Regiona l le desea a sus propietario «prosperidad y una gran afluencia de ¿patriotas '». Por su parte El Norte de Galicia publica la noticia el día 2 en parecidos términos, pero indicando « el establecimiento, montado con exquisito gusto y en donde se sirven artículos selectos». Los propietarios son D. Manuel González Pérez y Doña Genoveva Barbeito Blanco, que residen en el nº 12 de la misma calle, dedican el establecimiento a café y servicio de platos sueltos, por lo que su vocación inicial está ya relacionada con la restauración. La ciudad tiene alrededor de 20.000 habitantes, que residen prácticamente en el centro de murallas, pero mantiene desde antiguo su condición de ciudad de servicios, aunque su aspecto es completamente rural, calles empedradas o simples corredoiras, con ferias y mercado semanal. Las diferencias de clase son muy patentes, y aún existen lugares donde no se permite acceder o pasear dependiendo de la condición social. La inauguración de la línea del ferrocarril desde A Coruña el 5 de Octubre de 1.875 está comenzando a cambiar el desarrollo de la ciudad y van aumentando sus establecimientos comerciales, a la par que se facilita una mayor prosperidad, aunque autores de la época o inmediatamente posteriores como Ánxel Fole, mencionan un Lugo «lleno de pobres», en una consecuencia de la Guerra de 1.898 que deja el país desolado y sin sus colonias más importantes. Calle Castelar La construcción del ferrocarril en el barranco de Frias hace que dos antiguas corredoiras, la del Pombal, actual rúa Castelao, y O Carril do Gato Mouro, actual rúa do Teatro se conviertan en calle, mientras que se construye una nueva puerta en la muralla Puerta de Castelar , diseñada por Nemesio Cobreros y finalizada en 1.873 casi al mismo tiempo que la urbanización de las nuevas calles. La explanada de la puerta de la estación se puebla paulatinamente de edificios, siendo uno de los primeros el que posteriormente albergaría el Metropol, constituyendo a principios de siglo la estación de viajeros y mercancías hacia Castilla y la zona Norte de la provincia, son numerosos los establecimientos de facturación de mercancías y de servicio a viajeros. Teatro Circo Otro elemento importante es la construcción del Teatro Circo, gracias a la iniciativa de una sociedad privada creada por 56 lucenses, que consigue recaudar 65.000 pesetas de la época para suplir la deficiencia de un teatro municipal, ya que las sucesivas corporaciones pese a diseñar uno en la Plaza del Campo Castillo fueron incapaces de su construcción, mientras que el frontón municipal, que hacia esta función no estaba a la altura de una ciudad en expansión. En 1.896 se inaugura el edificio con una gran linterna central para que sirviese como pista circense o teatro, según las circunstancias, aunque con anterioridad se realizaron espectáculos ópticos y luminosos, el 7 de julio de 1.897 se proyecta la primera sesión de cine, con un aparato Lumiere; el aforo del nuevo coliseo contaba con 800 localidades y veinte palcos. De la importancia de la calle Castelar nos da una idea la existencia de numerosos comercios textiles, abacerías «antecesores de los grandes almacenes», pensiones y otros negocios. También; residían médicos, juristas y propietarios, por lo que la perspectiva de negocio parece óptima, por ello no se escatima en gastos y se montan un lujoso establecimiento. Se accede al mismo a través de una puerta giratoria de cuatro hojas, con cristales traslúcidos en los que se graba un escudo con las iniciales CE, entrelazadas y escritas en caracteres góticos., mientras aprovecha la luz solar de dos ventanas que dan a la calle. Está pavimentado con losetas crema exagonales, en cuyos extremos unas losetas más pequeñas de color verde unen el pavimento. Las paredes están recubiertas de madera hasta media altura, rematada con una franja de pequeños semicírculos limitados por dos molduras. Esta decoración continua efectuando un cierre que delimita dos ambientes, la cafetería y la sala de Juegos. La cafetería tiene mesas amplias de mármol con soporte de fundición, y unos butacones de mimbre, dejando un pasillo central que permite acceder al fondo del local, donde una vez traspasado el cierre de madera, se encuentra a la izquierda la barra con un gran espejo al fondo con formas lobuladas con varios niveles de biselado, unos soportes de cristal sirven de estantes a las botellas de licor, mientras que en la parte baja hay un pequeño mostrador y un torno que comunica con la cocina. La cafetera se sitúa sobre la barra principal y pegada a la pared, al lado un mueble contiene los servicios de platos y cubertería. La zona de juegos, ubicada a la derecha, estaba formada por mesas de mármol con soporte de fundición y sillas, aquí se jugaba a los naipes, ajedrez, dominó y otros juegos. La oferta lúdica incluía una mesa de billar con sus accesorios, un piano vertical animaba con su música a la concurrencia, que debía de ser numerosa, ya que el 4 de enero de 1918, se traspasa el local a Domingo Sande Ferreiro, por la suma de 15.000 pesetas a pagar en dos plazos.


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