Acepta 18 meses de cárcel por introducir droga en la cárcel
Lugo
El recluso admitió que llevaba encargos de otros presos El acusado llevaba las dosis ocultas en la ropa interior y los nervios lo delataron antes del registro
09 Nov 2006. Actualizado a las 06:00 h.
?n año y seis meses de prisión fue la condena aceptada por Juan Ricardo Pérez Hernández, un recluso de la prisión de Monterroso, al que sorprendieron con 45 gramos de sustancias estupefacientes. Volvía de disfrutar de un permiso carcelario y llevaba la droga oculta en la ropa interior. Pérez Hernández entregó voluntariamente los paquetes que contenían las diferentes sustancias cuando se encontraba en el departamento de ingresos y salidas del centro para ser sometido a un cacheo. Pero, no sólo entregó la droga, sino que también les dio a los funcionarios unas anotaciones con los apodos de otros presos que eran los que se la habían encargado. Juan Ricardo Pérez admitió el delito por el que iba a ser juzgado y por el que inicialmente el fiscal le reclamaba una condena de cinco años de prisión y una multa de 1.623 euros. Reconoció que había intentado introducir la droga en la penitenciaría para distribuir entre otros reclusos. Finalmente la vista no llegó a celebrarse al existir conformidad con la nueva petición de pena formulada por el acusador público. Al interno de Monterroso le intervinieron 16,665 gramos de cannabis, valorados en 178,48 euros en el mercado negro; otros 3,282 gramos de heroína, que es el equivalente a 25 dosis y que están tasados en 250 euros, y también 1,494 gramos de cocaína, que podrían suponer otras 8,4 dosis y un precio en el mercado negro de 112,34 euros. Otra condena Pérez Hernández, de 34 años, condenado por la Audiencia de Málaga por otro delito contra la salud pública, fue detenido el 7 de septiembre del pasado año. Regresaba de un permiso de cinco días. Pese a las anotaciones de la agenda que llevaba consigo para el reparto posterior de la droga no pudieron identificar a ninguno de los posibles compradores a los que iba dirigida porque no figuraban los nombres, sino los apodos y cantidades concretas. Según el fiscal, regresaba al penal con varios encargos de droga que le habían realizado oros internos, que no pudieron ser identificados en el transcurso de la investigación realizada por la policía. En el juicio estaban citados a declarar tres funcionarios de prisiones, quienes finalmente y al existir conformidad, no tuvieron que entrar en la sala. El encausado fue condenado a tres años de cárcel por la Audiencia de Málaga en el año 2003, por otro delito contra la salud pública.