Soluciones para cuando las tortugas crecen
Lemos
02 Sep 2012. Actualizado a las 07:00 h.
1Esa diminuta tortuga de Florida, casi de bolsillo, que los niños quisieron llevarse a casa un buen día, tarde o temprano dejará de estar a gusto en el recipiente en el que ahora se mueve a sus anchas. Aunque estos anfibios crecen muy lentamente, son longevos y con el paso de los años rebasan fácilmente los treinta centímetros de diámetro. Entonces, comienzan a resultar incómodos en los pisos y muchas familias optan por abandonarlas en la ribera de un río, con las graves consecuencias que acarrea para el medio ambiente la proliferación de una especie invasora. Claro que no todo el mundo se comporta de forma tan irresponsable. La foto de la derecha es de un estanque situado al lado de la fuente pública de Souto, en San Estevo de Atán (Pantón), donde ha recalado una pareja de tortugas de esta especie. Su dueño vio que, por su tamaño, no era plan tenerlas más tiempo en casa. Y les buscó un lugar adecuado a sus necesidades. La tabla que se ve sobre el estanque sirve para que puedan tomar el sol. No les va faltar en este arranque de septiembre.
Nueva tienda
2Circula por ahí el chascarrillo de un bar sevillano en el que, cansados de tanto derrotismo entre la clientela, los dueños han colgado un gran cartel en el que se lee: «Aquí no se habla de la cosa». La cosa, como se imaginarán, es la dichosa crisis económica que trae a todo el mundo de cabeza. En Monforte también hay quien, en vez de lamentar que la cosa no anda nada bien, prefiere encarar el futuro con más optimismo. Diana Nogueira y Mari Andreu abrieron ayer en la calle Roberto Baamonde una nueva tienda de ropa infantil y juvenil, con una oferta que abarca desde prendas de bebé a moda para dieciséis años. En la inauguración hubo gominolas para todos los que se acercaron por la tienda.
Exposición de pintura
3Tampoco el Círculo Saviñao se resiente de la crisis en su programación de actividades. El pasado viernes se inauguró en su sala de exposiciones una muestra de cuadros de Alberto Franco, pintor y profesor de dibujo. El artista ya había expuesto su obra en Escairón en el 2005 y por lo que parece le quedó buen sabor de boca. Por allí estaban los habituales en este tipo de actos, incluido Evaristo Rodríguez, de la bodega Adegas Moure, que según anunció recientemente se ha decidido a ampliar mercado en los países asiáticos. Para todos, suerte.