Petición de cárcel por un sarpullido
Lemos
Tres universitarios podrían ir a prisión acusados de causar lesiones a varios ?agentes de la Policía Nacional durante una manifestación contra el Plan Bolonia
10 Apr 2010. Actualizado a las 02:00 h.
Las lesiones causadas en la agresión, «sarpullido en los nudillos»; el tratamiento para las víctimas, «Termalgin 1 gramo, en caso de dolor»; y el castigo para los tres acusados de la agresión, dos años de cárcel y 2.000 euros de indemnización cada uno. Esta es la pena a la que se enfrentarán el lunes en el juzgado tres universitarios de Lugo que participaron en una manifestación contra el plan Bolonia en noviembre de 2008 y en la que, supuestamente, causaron las lesiones ya citadas a varios agentes de la Policía Nacional, que les denunciaron.
Uno de los universitarios acusados y supuesto agresor, Antón Castro, explicó ayer que es cierto que los participantes en la protesta modificaron el recorrido autorizado para la manifestación y, en lugar de quedarse en Maxisterio fueron hasta la Subdelegación del Gobierno. Un grupo de estudiantes se encadenó a la puerta principal, que para ese momento y según la versión de los jóvenes, ya estaba cerrada.
Este matiz es importante, porque además de estar acusados de atentado contra la autoridad por las supuestas agresiones a la Policía Nacional, a los tres jóvenes se les imputa un delito de coacción por impedir la entrada y salida del edificio. «Cando chegamos, xa estaba pechado, e tén duas portas laterais», comentaba ayer el universitario.
Esta última acusación no es la única que les sorprendió. Los jóvenes consideran que es de cajón que nadie en su sano juicio se va a plantear agredir a un policía que va armado, y mucho menos si el supuesto agresor está encadenado y sentado en el suelo, como aseguran que ocurría aquel día.
Otro hecho que los jóvenes consideran llamativo es que durante el encadenamiento a la puerta de la Subdelegación, la policía llegó en dos furgones y cortó las cadenas. Subrayaron que no pidieron identificación ni detuvieron a nadie en ese momento, cuando en teoría estaban cometiendo unos delitos que podrían llevarles a prisión.
«Media hora despois de que chegaran, nós decidimos desconvocar a manifestación, eles estiveron alí e non fixeron máis nada», señaló ayer Castro. Pero, una vez que los manifestantes se estaban dispersando, algunos agentes pidieron la identificación a 11 jóvenes, «sen un criterio claro», dijo Castro.
Algunos de los manifestantes consideraron que había habido una carga policial y fueron al centro de salud a pedir parte de lesiones (aseguran que los agentes les golpearon con la porra e incluso, a uno de ellos le rompieron una cámara de vídeo).
Esto, que podría haber quedado en lo anecdótico, se convirtió en algo serio cuando tres de los universitarios se encontraron días después con que la Policía Nacional también les había denunciado. Y más les cambió la cara cuando vieron que el motivo de la acusación eran los sarpullidos en los nudillos.