Las cosas buenas de la lluvia
Lemos
11 Jun 2009. Actualizado a las 10:28 h.
Un placer del que disfrutan muchos es el de oler los aromas que nos deja la lluvia cuando cae después de un período caluroso y seco. Resulta además de refrescante sumamente relajante el olor a tierra mojada que impregna todo el ambiente después de una de esas tormentas de verano. Olor que al parecer -es una de las diversas versiones que ofrecen los científicos- es debido una bacteria llamada Actinomycetes , muy común en los suelos de medio planeta y que crece en condiciones secas y cálidas. Parece ser que cuando llueve suelta sus esporas y estas son las que hacen que notemos ese olor a terruño. El caso es que desde la tormenta del pasado día 4, en la zona sur ha llovido todos los días. Algo que para muchos supone todo un placer, para otros tantos, un autentico fastidio y otros, a los que se les podría aplicar aquel refrán de «ni sol que todo lo abarque, ni lluvia que todo lo encharque», a los que les da más o menos igual. Pero lo cierto es que en Galicia, la lluvia casi forma parte del paisaje. Un paisaje en el que influye considerablemente. Ya no solo en las variaciones que puede producir en el nivel de los ríos y por tanto en el de los embalses-el de Vilasouto, por ejemplo esta al 95,2% de su capacidad, diez puntos menos que el año pasado por estas mismas fechas- sino en casi todo lo que nos rodea. No hay más que alejarse un poco del centro de Monforte para redescubrir colores que estaban semiescondidos. La Serra do Courel, en plena primavera y después de estas lluvias es todo un espectáculo de color. Igual de espectacular que las zonas en las que el agua de la lluvia incide directamente, como en las decenas de cascadas que se forman en los molinos de Xábrega en Sober, en la zona de San Vitoiro en A Pobra do Brollón o en la espectacular cascada de Auga Caída en Pantón. Cualquiera de ellos una buena opción para visitar este fin de semana aprovechando que de nuevo, según Meteogalicia, lucirá el sol.