Un ministro de Il Cavaliere será procesado por corrupción y abuso de poder
Internacional
12 Dec 2009. Actualizado a las 02:00 h.
No contento con sus propios problemas judiciales, el presidente del Gobierno italiano, Silvio Berlusconi, se enfrenta ahora a los de sus ministros. Raffaele Fitto, titular para las Relaciones con las Regiones, será procesado por los cargos de corrupción, abuso de poder, apropiación indebida y financiación ilícita del partido, según fuentes judiciales.
La jueza de Bari, Rosa Calia, también llevará a juicio al empresario Giampaolo Angelucci, quien habría sobornado a Fitto con 500.000 euros para su campaña en las elecciones regionales del 2005 en Apulia, a cambio de licencias para construir residencias sanitarias. El ministro ha dado un suspiro de alivio ya que le fueron retiradas las acusaciones más graves: asociación delictiva, falso testimonio y concursión.
Los hechos tuvieron lugar cuando Fitto presidía Apulia y se presentó a la reelección con el movimiento La Puglia Prima di Tutto (Apulia antes de nada), que habría recibido dinero de Angelucci.
Por otra parte, Silvio Berlusconi volvió ayer a tener palabras duras contra el presidente Giorgio Napolitano y el Tribunal Constitucional. «Soy yo quien sufre ataques violentos», declaró mientras aconsejaba al presidente «ocuparse del uso político de la Justicia, contrario a la democracia y a la libertad» y no de él. E insistió en su intención de reformar la Constitución «con o sin la oposición», ya que la considera «vieja».
«Respeto al árbitro»
El primero en replicar fue Gianfranco Fini, presidente de la Cámara de Diputados y aliado en el Partido de la Libertad, quien aseguró que en política «hay enfrentamientos, pero se respeta al árbitro y a las reglas».
El enfrentamiento entre los dos ha llevado a un malestar dentro del PdL, que cierra filas en torno a Berlusconi. Muchos de sus fieles no ahorran críticas hacia el hasta hace poco delfín de Il Cavaliere, que cada día defiende una línea política más alejada de la oficial del partido.
El secretario del Partido Democrático, Pierluigi Bersani, advirtió a Berlusconi que tener un amplio consenso no lo convierte «en patrón de todo», sino que ha de «confrontarse con los demás poderes institucionales y constitucionales, y respetarlos».