«Los dirigentes de hoy son más conservadores que los de 1989»
Internacional
«La masacre vino de las discrepancias en la dirección comunista»
04 Jun 2009. Actualizado a las 02:00 h.
«Me siento orgulloso cuando pienso en el 4 de junio de 1989», dice Wang Dan, en esa fecha estudiante en la Universidad de Pekín, que encabezó la lista de los 21 chinos más buscados del movimiento prodemocrático de Tiananmen. Luego fue encarcelado y forzado a exiliarse. «Hemos perdido mucho y también ganado», confió en una entrevista desde Taiwán, tras indicar que no se arrepiente «de nada».
Con Chai Ling y Wu'er Kaixi, Dan lideró un movimiento de protesta nunca visto bajo el régimen comunista chino. «Poco preparado para la huida», Wang, el moderado, sufrió casi siete años el rigor de las prisiones chinas, antes de ser expulsado en 1998 a EE.?UU. Doctor de Harvard en Historia desde el 2008, hoy es asociado de la Universidad de Oxford y milita por la democratización de su país.
Todavía recuerda el idealismo de sus 20 años y su frágil silueta de cuando arengaba con el megáfono a la juventud rebelde. «Vamos a rescatar de las manos de esta banda de viejos los poderes de la democracia y la libertad que nos quitaron», dijo en su primer discurso, pronunciado a finales de abril de 1989.
«Lo que más me marcó fue la manifestación del 27 abril», dijo Wang. «Estaba en el puente de Jianguomen, había banderines por todas partes. Era la primera manifestación política no autorizada en China [...]. El pueblo comenzaba a hablar con voz propia». Un día antes, el Diario del Pueblo había denunciado «un complot destinado a hundir al país en el caos» y «derrocar al Partido Comunista», lo que encendió la mecha del movimiento que empezaba a apagarse.
Pese a la advertencia de la policía, 50.000 estudiantes desfilaron en Pekín en una manifestación pacífica, bien organizada, apoyada por la población, que daría la sensación eufórica de una victoria posible. «Lo que causó la masacre no fue la divergencia entre los estudiantes, sino las discrepancias en la dirección comunista», explicó Dan. «A partir del momento en que el Gobierno escogió reprimir, el resultado era el mismo, fuera cual fuera la estrategia o la táctica de los estudiantes».
Wang Dan considera a los dirigentes de hoy «mucho más conservadores que los de 1989, como Hu Yaobang o Zhao Ziyang», ex segundo y primero del PCCh, que cayeron en 1987 y 1989 por laxitud frente a la juventud. «Los dirigentes de hoy no tienen la voluntad de cambiar la forma en que gobierna el partido», dijo. «Las dificultades son más grandes que en 1989, en especial porque el desarrollo económico desvió la atención del pueblo y cambió el entorno internacional».
La situación actual no impide a este exiliado «mantener contacto con muchos ex participantes» de la segunda primavera de Pekín, «incluso en China» pues, pese a todo, «el Gobierno tiene cada vez menos control sobre el pueblo y una sociedad civil está emergiendo con ayuda de Internet», que no existía en 1989.
Para el 20.º aniversario, Dan quiere que China «sea cubierta de blanco», pues la disidencia llamó a los chinos a vestirse con el color del duelo en ese país. Al preguntársele sobre qué aprendió responde que «a ser paciente y optimista pese a las dificultades». «Pienso que podría regresar a China. Creo que eso llegará pronto», concluyó.