La tragedia desde el espacio
Internacional
MERCEDES GALLEGO CRÓNICA
10 Dec 2001. Actualizado a las 06:00 h.
L día en que muchos pensaron que había llegado el fin del mundo, sólo tres hombres vivían en el espacio. Era la tripulación de la Estación Espacial Internacional, donde un estadounidense y dos rusos contemplaban asombrados la gigantesca columna de fuego y humo que se erguía desde Nueva York. El pasado domingo fueron relevados por otros tres astronautas y pudieron al fin compartir con ellos su experiencia. «Estábamos a mitad de una teleconferencia médica cuando el doctor nos confesó: Aquí en la Tierra no estamos teniendo un buen día», rememoró el comandante Frank Culberton, único estadounidense a bordo ese día. Culberton no podía creer lo que oía. Casualmente, estaban a punto de sobrevolar Nueva York. Buscaron una ventana y contemplaron una imagen aterradora. «Vimos el humo y entonces asimilamos que era real», dice Culberton. La coincidencia del relevo con la tripulación de la lanzadera Endeavour dio pie a un homenaje. La lanzadera llevó hasta las alturas tres banderas emblemáticas. Una, la que más impactó a los tres tripulantes, apareció entre los escombros del World Trade Center. Otra ondeaba en el Pentágono cuando el tercer avión alcanzó el edificio. La tercera procede de Pensilvania, donde se estrelló el avión destinado a la Casa Blanca. La bolsa más grande contenía 6.000 banderas estadounidenses que serán entregadas a las familias de las víctimas tras este paseo por el espacio.