La Voz de Galicia

Adiós a la doctrina Powell

Internacional

En la guerra contra el terrorismo no sirven los esquemas anteriores porque no es sólo cuestión de fuerza

07 Oct 2001. Actualizado a las 07:00 h.

JAIME MEILÁN NUEVA YORK. Corresponsal Resulta difícil recordar situación alguna en que la Casa Blanca haya puesto tanto énfasis en la necesidad de tener paciencia como ayer lo hizo George Bush al anunciar el inicio de la campaña militar. Pocas cosas tienen claro los estrategas de Washington como que la batalla que se han planteado contra el terrorismo no será cosa de días o semanas. Este pensamiento, reflexionaba ayer The New York Times, representa un cambio sustancial respecto a dogmas asumidos por el Pentágono tras la guerra de Vietnam. Supone, en realidad, el final de la denominada doctrina Powell. De las coordenadas hasta ahora aceptadas sobre la forma en la que ha de emplearse la maquinaria bélica. La guerra de Vietnam Fue a raíz del conflicto vietnamita cuando el actual secretario de Estado, Colin Powell, elaboró su doctrina. Cuando Estados Unidos recurra a la fuerza, reza este credo militar, ha de hacerlo de manera que sea devastadora. Se ha de establecer, primero, un claro objetivo político a conseguir. Se ha de fijar una clara estrategia de salida, de cuando finalizará la campaña. Y los efectivos del Pentágono se han de utilizar sin contemplaciones, abrumadoramente. La Guerra del Golfo se convirtió en el mejor ejemplo de aplicación de esta doctrina. Kuwait fue entonces liberado en un arrasador suspiro militar. El cambio Pero las propias características de la ofensiva contra Osama Bin Laden han impuesto el cambio. El objetivo político parece claro: acabar con la red terrorista que se cobija bajo el paraguas de Al Qaida. Pero no es menos evidente que conseguirlo no es simplemente cuestión de fuerza. El secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, reconoció que los bombardeos de ayer buscan sólo «crear condiciones» favorables para la campaña antiterrorista. No hay esta vez un enemigo que se pueda derrotar a base de bombazos. Lo que espera ahora son numerosas acciones más calladas para las que no hay aún final en el horizonte.


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