El mayor atentado de la historia
Internacional
Los ataques terroristas se efectuaron contra los símbolos del poderío de EE UU, las Torres Gemelas y el Pentágono El mensaje se pudo escuchar una y otra vez de boca de altos funcionarios y expertos: jamás Estados Unidos ha sufrido un ataque semejante desde el que decidió la intervención americana en la Segunda Guerra Mundial, cuando la aviación japonesa cayó sobre Pearl Harbor. Ayer fueron tres aviones pertenecientes a aerolíneas comerciales los que atacaron dos de los grandes símbolos del poderío estadounidense: las Torres Gemelas, en Nueva York y el Pentágono, en Virginia. Las aeronaves habían sido secuestradasantes de protagonizar su viaje suicida, con cientos de inocentes pasajeros a bordo. Las víctimas de la triple acción se calculan en millares, pero nadie se atrevió a ofrecer cifras. George Bush prometió castigar a los responsables de la ola de atentados.
12 Sep 2001. Actualizado a las 07:00 h.
La pesadilla comenzó en Nueva York en plena hora punta de la mañana. Faltaban quince minutos para las nueve de la mañana cuando un Boeing de American Airlines se precipitaba contra una de las Torres Gemelas.
No hubo tiempo para reponerse de lo sucedido. Sólo 20 minutos después, otro avión realizaba una acción idéntica contra el segundo de los rascacielos. Las Gemelas se conviertieron en dos gigantes humeantes que vomitaban llamas y cascotes.
40.000 trabajadores
Los bomberos de Nueva York estiman que unas 10.000 personas de las 40.000 que se encontraban en el interior del World Trade Center podrían haber perdido la vida y añade que unas 130 personas se encuentran desaparecidas, además de que unos 200 bomberos habrían muerto.
Los dos rascacielos se desmoronaron apenas una hora después de los terribles impactos. Quedaron reducidas a un impresionante montón de escombros rodeado de una nube de polvo que llegó a cubrir toda la punta sur de Manhattan.
Mientras, surgían las noticias de que algo muy similar había sucedido en el Pentágono. Allí también un avión realizó un ataque suicida. El impacto, sin embargo, no se produjo directamente contra el edificio, sino sobre un helipuerto adyacente.
Un cuarto avión, que al parecer también se dirigía a la residencia del Presidente de Estados Unidos, Camp David, no alcanzó su objetivo. Cayó en el condado de Somerset (Pensilvania), posiblemente tras un forcejeo entre los secuestradores y los miembros de la tripulación.
Dos de los aparatos implicados habían despegado de Boston, otro de Newark (New Jersey) y el cuarto de Virginia. Eran vuelos comerciales con destino en Los Ángeles y San Francisco. Viajaban con un total de 266 personas a bordo.