La investigación se centra en los neumáticos del Concorde
Internacional
La explosión de las llantas habría provocado una cadena de averías La investigación sobre el accidente del Concorde el martes pasado cerca del aeropuerto parisino de Roissy avanza rápidamente, privilegiando la hipótesis de que pudo deberse a «una concatenación de acontecimientos» tras la explosión de dos de sus neumáticos. Además, la tripulación informó a la torre de control de que el tren de aterrizaje no se introducía en el avión.
29 Jul 2000. Actualizado a las 07:00 h.
La Oficina francesa de Investigación de Accidentes (BEA, siglas en francés), encargada de la investigación técnica, reveló ayer que uno o incluso dos de los neumáticos del Concorde estallaron durante el despegue incluso antes de que las ruedas dejaran tierra, de ahí el que se hayan encontrado restos de neumáticos en la pista. Esto pudo provocar una «concatenación de acontecimientos, de fallos en la estructura, un incendio y una avería de la motorización», que condujo a la pérdida del aparato, según el Ministerio francés de Transportes. Esta hipótesis descartaría la de las averías simplemente concomitantes pero no unidas entre ellas, cuya conjugación habría provocado la catástrofe. El problema con los neumáticos ha sacado a relucir un incidente similar ocurrido en Estados Unidos. El 15 de junio de 1979, dos neumáticos de un Concorde de Air France explotaron, deteriorando su llanta de magnesio cuando despegaba del aeropuerto Dulles de Washington. Gracias a un pasajero Restos de metal de la llanta dañaron un ala y un depósito. El avión, con un agujero en el ala descubierto por un pasajero experto en aeronáutica, dio la vuelta y efectuó un aterrizaje de emergencia veinte minutos después sobre una pista cubierta de espuma carbónica. No hubo ningún herido. Después de otros tres incidentes que afectaron a los neumáticos entre julio de 1979 y febrero de 1981, la Oficina Nacional de la Seguridad en los Transportes (NTSB) estadounidense publicó recomendaciones en noviembre de 1981 para inspeccionar los trenes de aterrizaje antes de cualquier despegue del Concorde. En enero de 1982, el Ministerio francés de Transportes notificaba a la NTSB que esta recomendación se aplicaba. En el lugar del accidente, los expertos comenzaron a analizar los restos de las más de 100.000 piezas utilizadas en la fabricación del aparato. La Fiscalía de Pontoise ha abierto una investigación por «homicidio involuntario» y «heridas involuntarias». Los vuelos Concorde de Air France han sido suspendidos hasta nueva orden, pero el ministro francés de Transportes, Jean-Claude Gayssot, asegura que este primer accidente de un Concorde desde su explotación comercial en 1976, no haría cuestionar el futuro del supersónico. British Airways ya ha reanudado sus vuelos. Sin embargo, la imagen de este avión, todo un símbolo de seguridad y cuya construcción fue una de las mayores aventuras aeronáuticas, se ha visto empañada.