Podría ser acusado de homicidio imprudente por la muerte de su hija, que no llevaba silla ni cinturón
12 Jul 2010. Actualizado a las 13:53 h.
Una tragedia que quizás podría haberse evitado. El padre de la niña de siete años que murió en un grave accidente de tráfico ocurrido en la noche del sábado en las inmediaciones de la capital ourensana, y que iba al volante del coche, dio positivo en la prueba de alcoholemia que le realizaron los agentes de la Guardia Civil de Tráfico. Además, está ya confirmado que la menor, que viajaba en el asiento posterior del vehículo, no llevaba ningún sistema de retención infantil, obligatorio a esas edades. Ni siquiera le habían colocado el cinturón de seguridad, por lo que su desprotección era total en el momento de la colisión.
Así lo confirmaron ayer fuentes del instituto armado, quienes ya han enviado al juzgado de guardia de Ourense el atestado en el que se recogen todos los detalles de lo ocurrido. Aunque aún es pronto para confirmarlo, todo apunta a que dadas las graves consecuencias del siniestro, el conductor del coche, Edgar Á.?L., de 47 años, podría ser imputado por un delito de homicidio por imprudencia, por la muerte de su hija.
Se da la circunstancia de que, precisamente, el conductor del coche fue el único ocupante que pudo salir por su propio pie del automóvil tras el accidente, en el que sufrieron heridas graves tanto su esposa, María del Carmen L.?F., de 38 años, como su cuñado, Alfonso L.?F., de 43.