La policía constata la dificultad de investigar en las viviendas, ya que se requiere una orden judicial para intervenir
05 Apr 2009. Actualizado a las 19:28 h.
El reciente desmantelamiento de varios pisos en A Coruña donde se ejercía la prostitución en condiciones casi de esclavitud para las chicas ha vuelto a poner sobre el tapete este fenómeno. La operación apunta también hacia una tendencia constatada por varias fuentes y que ha ido trasladando paulatinamente la actividad desde los clubes diseminados por toda Galicia a los pisos camuflados donde las prostitutas ofrecen sus servicios. Esta modalidad ofrece al cliente mayor discreción, normalmente un precio más asequible y un desplazamiento más sencillo.
Los pisos donde se ejerce la prostitución suponen también una mayor facilidad para las mafias ya que están menos controlados por la policía. Mientras una brigada de Hacienda o Extranjería puede efectuar controles libremente sobre cualquier establecimiento, entrar en un piso requiere una orden judicial y, por tanto, sólidas sospechas de que en la vivienda se están llevando a cabo actividades ilícitas.
La crisis económica está acelerando ese trasvase. Aunque empresarios y profesionales se quejan de que los ingresos se han desmoronado desde las alegres cajas que se registraban hace cuatro o cinco años, la oferta no ha decrecido, al contrario. Sin embargo, es en los pisos donde más se aprecia en tanto que, según fuentes de Anela, la patronal que agrupa a los locales de alterne, muchos clubes en Galicia están pensando en cerrar. El negocio que en el 2004 se cifraba en 1,7 millones diarios solo en Galicia, podría haber caído ya por debajo del millón.