La Voz de Galicia

Un incendio en una discoteca causa 175 muertos en Buenos Aires

Galicia

Agencias

Entre 4.000 y 6.000 jóvenes asistían a un concierto, en una de las peores tragedias en la historia argentina

31 Dec 2004. Actualizado a las 06:00 h.

Al menos 175 muertos y 619 heridos es el balance por un incendio desatado la medianoche del jueves en una discoteca de Buenos Aires donde entre 4.000 y 6.000 jóvenes asistían a un recital de rock, en una de las peores tragedias en la historia argentina, informó el viernes el secretario de Salud porteño, Alfredo Stein. Stein dijo que unas 600 personas, entre médicos, paramédicos y voluntarios trabajan la madrugada del viernes en la emergencia, con el apoyo de unas 40 ambulancias. La tragedia se produjo en la discoteca República Cromagnon donde una bengala lanzada por un asistente encendió una tela y se propagó a carteles y pancartas durante un recital del grupo de rock Los Callejeros. Los heridos y muertos fueron trasladados a nueve hospitales públicos de Buenos Aires y a centros privados. «Esto es un desastre», dijo el ministro del Interior, Aníbal Fernández cuando el balance de muertos ya había pasado el centenar. Fernández, quien está al frente del operativo, recorría azorado la discoteca ubicada en el barrio porteño de Once, tratando de coordinar las tareas de rescate y evacuación, en medio de un caos. Stein dijo que algunos de los heridos están en estado delicado, mientras 18 policías fueron hospitalizados por lesiones. El alcalde de Buenos Aires, Aníbal Ibarra, dijo que «esta es una noche terrible» y admitió que hay versiones coincidentes, pero no confirmadas oficialmente, de que el incendio fue provocado por una bengala lanzada en la discoteca. De acuerdo con testimonios, la bengala impactó en una tela delgada que se quemó de inmediato y el fuego se propagó a algunas pancartas y carteles colgados en el local, lo que provocó un incendio y una gran humareda que se convirtió en una trampa mortal para los jóvenes. Los asistentes al recital se apretujaban desesperadamente para abandonar el recinto pero, de acuerdo a varios testigos, no tenía habilitada una puerta de emergencia y hasta minutos después de la expansión de la humareda permanecían cerrados los accesos. «El local tenía la habilitación teórica, pero en lo práctico sólo había dos puertas y las otras estaban atadas con alambre. Los jóvenes estaban condenados a una trampa mortal», señaló el jefe de la cartera política y seguridad, en rueda de prensa. «Enseguida el humo no dejó ver nada, y el fuego se propagó hacia el escenario», dijo uno de los jóvenes a la prensa. La mayoría de los jóvenes fallecieron porque por la desesperación corrían en dirección contraria a la salida. Los heridos y muertos fueron trasladados a nueve hospitales públicos de Buenos Aires y a centros privados en unas 40 ambulancias del estatal Servicio de Atención Médico de Emergencias (SAME), en medio de un caos por la desesperación de los adolescentes para asistir a sus compañeros. También había una treintena de coches policiales y por lo menos dos centenares de bomberos en el lugar del siniestro. El caos se agravó a medida que los padres de los adolescentes llegaban al lugar para conocer el estado de sus hijos y luego se dirigían con celeridad a los hospitales. En la madrugada del viernes, el gobierno habilitó un local para dar información, auxiliados por psicólogos y asistentes sociales con la misión de contener a los familiares. La agrupación defensora de derechos humanos HIJOS destinó su local ubicado a metros de la discoteca para asistir a los heridos. Muchos de los jóvenes que salieron ilesos estaban en estado de shock y atacaron a varios reporteros de canales de televisión que transmitían en vivo. La anterior mayor tragedia en un local se registró en 1993, cuando 17 adolescentes murieron, una de ellas embarazada, y otros 24 resultaron heridos al incendiarse la disco Kheyvis, ubicada en la localidad de San Isidro (periferia norte), donde alumnos del privado Colegio La Salle celebraban el fin de año.


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