La Voz de Galicia

El vodevil de la corona sueca

Galicia

El mundo a los cuatro vientos La Casa Real de Suecia se halla inmersa en una crisis sin precedentes, enfrentada a los medios de comunicación y víctima de rumores generalizados sobre todos sus miembros

26 Nov 2004. Actualizado a las 06:00 h.

Entre las bífidas lenguas que se pasean por el frío de Estocolmo se intercambia el rumor de que la aguda dislexia del monarca Carlos Gustavo ha llegado al punto de confundir el hecho de ser rey ( kung , en sueco) con el de haberse convertido en horno ( ugn ) al estampar su rúbrica en determinado documento oficial. Sea cierto o no tamaño cruce de funciones, la Casa Real sueca realiza ímprobos esfuerzos para evitar que el terciopelo de kung que ha rodeado siempre a una de las más tradicionales monarquías de Europa se convierta en un ugn de mofas, burlas y demás escarnios. La última flauta ha sonado en la Sala Hamburger, en Estocolmo, en donde se representa con gran éxito la obra teatral REA , un brutal repaso de la vida social de los monarcas. Así, los actores cantan los devaneos del novio (y entrenador personal) de la princesa heredera, Victoria, pillado hace un tiempo por un periódico cuando recibía las friegas de una rubia explosiva que había sido conocida por su desarrollo intelectual en el programa Gran Hermano . En su momento, la cosa fue tan seria que hasta la propia princesa Victoria, ya recuperada de un severo proceso anoréxico, se vio obligada a comparecer en televisión para acallar las voces que anunciaban su deseo de abdicar «por amor». Afeitado Además de esta sátira, sazonada con bromas acerca de la vida íntima de la heredera y sobre los deseos del novio de convertir el palacio real en un gimnasio de entrenamiento, los actores de REA sueltan perlas sobre los métodos que posee el príncipe Carlos Felipe para afeitarse el escroto, aluden a una operación de cambio de sexo a la que aseguran se sometió la reina Silvia («una ruda alemana») e informan sobre los miedos que inundan al rey Carlos Gustavo cuando se cierra la noche y se dispone a compartir la cama con su esposa. Pero no ha sido ésta la primera vez que la Casa Real sueca reacciona con indignación. Hace tan sólo unos días, el rey en persona exigió una indemnización de cerca de cuatro millones de euros al imperio mediático alemán Klambt por «años de mentiras» sobre él mismo y su familia, entre las que destacarían la intención de divorciarse de la reina Silvia. Mentiras El abogado de los monarcas dice que ha recopilado 1.558 mentiras que en los últimos cinco años han publicado las revistas del grupo. Y, por si fuera poco, también Internet se ceba con la realeza escandinava. Las fotos manipuladas de los rostros de la princesa Victoria y de su hermana Magdalena, que aparecían montadas sobre cuerpos de otras mujeres en poses pornográficas, circularon hasta el pasado marzo por los ordenadores de medio mundo, y, en su día, los abogados de la Casa Real también estudiaron denunciar al sitio web que las colgó en la red. En fin, que ni los propios miembros de la familia sueca escapan de ser demandados, en un cruce de delitos más intenso que cualquier capítulo de La ley de los Ángeles , como le sucedió al príncipe Carlos Felipe, el segundo vástago de los reyes, denunciado en octubre por pasear a su perro, un rottweiler, por el centro de Estocolmo sin las obligadas ataduras. La comisaría de Norrmalm recibió la denuncia de un particular, que adjuntó la foto de la infracción, acusando al príncipe de violar una norma local que obliga a llevar los canes con correa en el centro de la ciudad.


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