Vestidos para controlar
Galicia
Crónica | Una actividad que se uniforma El peto y la gorra de los vigilantes han sido pensados para durar, porque la consellería quiere que la gente se habitúe a usarlos siempre que salga a «patrullar» las playas
21 Aug 2004. Actualizado a las 07:00 h.
?urante el verano, las playas se convierten en lugares complejos. Especialmente en aquellas zonas de Galicia en las que la arena está preñada de almejas y berberechos. Arousa es uno de esos sitios. Y en Arousa, las mariscadoras llevan años intentando evitar que el tesoro vuele ante sus ojos. En muchas playas, grandes carteles advierten a los turistas de que está «prohibido mariscar de todo». Pero no es suficiente, y las mujeres llevan años organizando la vigilancia. Desde hace un mes, cada vez que llega la hora de salir a patrullar las playas tienen que llevar el uniforme: 4.500 personas disponen ya de la gorra y el peto que las identificará, una vez en la arena, como vigilantes de la cofradía. A ellas no les disgusta el modelo. A ellos, no les convence el peto «porque parece un delantal». Pero no hay más remedio que ponérselo, acostumbrarse -porque la consellería quiere que lo usen siempre- y salir, en grupos, a recorrer los bancos marisqueros confiando en no sorprender a ningún furtivo que, además de trabajar ilegalmente, se les ponga chulo. No sería la primera vez.