La báscula del «tetrabrick»
Galicia
11 Sep 2002. Actualizado a las 07:00 h.
Marineros y mariscadores salieron ayer a faenar ajenos a todos los intríngulis normativos que han generado un clamor unánime en contra de los mandamases de Pesca. Que un jubilado no pueda ser patrón mayor no influye, al menos de momento, en que el berberecho no esté fuerte en la subasta y no impide que el furtivo pueda hacerse un dinero a costa del trabajo propio. Y eso es, precisamente, lo que reprochan a la Xunta aquellos que no ambicionan hacer carrera en el organigrama interno de la cofradía y también los acérrimos detractores de estas instituciones. Las mariscadoras de a pie de Moaña llevan seis meses esperando a que la Consellería de Pesca atienda sus denuncias y obligue a la presidenta del colectivo a acatar la ley y poner una báscula en el punto de control a pie de playa, un aparato de pesaje que, en la localidad pontevedresa, ha sido sustituido por el tetrabrick. Al lado de ese arma de trabajo que es el rastrillo, las productoras se pertrechan con un envase de cartón, herramienta del todo imprescindible si quieren llevar la cuenta del marisco que extraen. Por eso de que un kilo es igual a un litro, en principio, no habría problemas. Pero el bivalvo, al soltar agua, pesa menos - desmerma , que dicen las trabajadoras- y, hecha la prueba, resulta que cuando se llena de marisco el tetrabrick, lo que se capturan son 1.200 gramos, en lugar de los 1.000 que entran en un kilo. En el caso de la almeja fina, la diferencia es mayor: de 250 gramos. A juicio de las trabajadoras, esa merma que sufre el marisco tendría que ser asumida por la lonja y, además, consideran que es excesiva. Aseguran que el colectivo no ve esos beneficios que debería proporcionar la comercialización de esa diferencia, pues cada año «temos que poñer 6.000 pesetas (36 euros) para sembrar as praias», dinero que bien podría salir de ese exceso de peso que en Moaña tiene el kilo de marisco. Denuncias ante la Guardia Civil, llamadas a la consellería, denuncias a la Asociación Galega de Mariscadores (Agamar).... todo en balde. «Sigue sen haber báscula». Que no entre en los problemas de los trabajadores es el principal reproche que Agamar hace al decreto. Para la entidad, Pesca «escurre o bulto á hora de extender a tutela a esas cuestións que máis problemas xenera no seo das confrarías», señala Salvador Lago, presidente de Agamar. Ni siquiera la figura de la asamblea general, que oficialmente nace con la entrada en vigor del decreto, merece un aplauso para la organización: «Sí, créase, pero sen contido nin funcións decisorias, senón consultivas. Nin teñen voz nin voto nos presupostos». Y menos para cambiar el tetrabrick por la báscula.