El fuego no distingue a los santos
Galicia
Las llamas se llevaron para siempre la casa y multitud de imágenes de madera de un párroco de Muxía
22 May 2002. Actualizado a las 07:00 h.
Desde lejos, la imagen parecía apocalíptica. Poco antes de las doce de la noche del martes empezó a arder la casa del cura de Senande, parroquia de Vilastose, Concello de Muxía. El fuego envolvió la vivienda y también imágenes de Cristo con su crucifijo, magníficas tallas de madera y valiosos papeles del pasado que ahora son ceniza eterna. Más cerca, la escena cobraba tintes mundanos. Y dramáticos. El camión de los bomberos. Protección Civil. Guardias, vecinos y agua sin parar. Y el desconsolado (como todo el pueblo) cura, Jesús Quintáns Mouzo, de 74 años y natural del lugar, que no volverá a ver sus cosas porque, como decía ayer una parienta, «o lume levouse unha vida enteira». Empleaba una metáfora, porque no hubo daños personales. Ocurre que el párroco no tenía una casa cualquiera. Además del valor del inmueble, heredado de su padre, Don Jesús coleccionaba santos. Tanto el sacerdocio como la escultura lo llamaron a su camino, pero la primera vocación pudo más que el arte, lo que no impidió que fueran compatibles. Dios aprieta pero no ahoga. Y el señor cura, párroco de Moraime y Vilastose, pasaba horas enteras modelando imágenes que colocaba en el jardín, las transaccionaba o ¿mala suerte¿ las guardaba en casa. Al parecer, el fuego comenzó con un tronco de eucalipto que ardía en la lareira del primer piso, rodó al suelo de plaqueta y siguió hasta la placa de madera. Que, claro, ardió. Él había salido un momento a casa de un hermano, Norberto, dueño de la casa adyacente, cuyos enseres ¿pocos, era una vieja escuela¿ también sucumbieron. Cuando volvió, la casa comenzaba a ser historia. Y con ella los santos, documentos de partidas y actos parroquiales, muebles y demás; pérdidas que, sin ser cifra exacta, se han estimado entre 3,5 y 5 millones de euros. Tanto santo junto, decía ayer un vecino, no evitó el mal. Ahora, dice desde siempre el Apocalipsis, estarán en la Ciudad de la Vida Eterna, si es que hay sitio.