«La odisea» de Nolan: una adaptación con el ingenio mermado por la condescendencia
Fugas
La película de Nolan vuelve menos complejas a las figuras mitológicas femeninas, de la mano de un desprecio por la dimensión mítica de las deidades. En compensación, la reconstrucción doméstica de Ítaca resueltas de manera brillante
21 Aug 2026. Actualizado a las 05:00 h.
Es difícil imaginar que un cineasta que adapta un clásico literario del calibre de La odisea no llame la atención sobre las decisiones tomadas en una adaptación, sobre todo si se trata de Christopher Nolan. Antes del estreno, escuché a una amiga mía, crítica de cine, argumentar que las mujeres que aparecen en la cinematografía del británico-estadounidense eran meros recursos narrativos. La película vuelve menos complejas a las figuras mitológicas femeninas, de la mano de un desprecio por la dimensión mítica de las deidades: el deseo de volver no solo depende de Odiseo, sino de las fuerzas superiores que controlan los dioses griegos. Una visión que choca con la del director que ha dicho expresamente que quiere apelar a audiencias contemporáneas.
Es algo que se vuelve más palpable por la dimensión artística y el peso mediático de las actrices: Zendaya, como la diosa Atenea, es una especie de presencia visual prescindible, cuando en realidad es quien intercede por él ante los dioses, Charlize Theron, como la ninfa Calipso, parece sacada de un anuncio publicitario interminable de Dior. Samantha Morton, como Circe, corre peor suerte todavía. Es ella quien le da el consejo crucial para sobrevivir al canto de las sirenas. La película le quita justamente ese gesto y la deja apenas como una bruja amargada.
Hay una escena en el poema en la que Atenea, disfrazada, le dice a Telémaco: «Ya no eres un niño; debes dejar atrás la infancia». Es una llamada a asumir responsabilidad, a dejar de esconderse detrás de la comodidad de lo conocido. Valdría la pena devolverle esa frase a Nolan, con una vuelta de tuerca: «Ya no eres un novato; deberías, haber intentado construir un personaje femenino que no sea olvidable». Si bien es cierto que trata de redimirse con Penélope, vemos más impotencia que entereza. No todo es reproche, hay licencias visuales y la reconstrucción doméstica de Ítaca resueltas de manera brillante. Como Odiseo, el ingenio de Nolan queda, por momentos, mermado por la altanería y condescendencia.