La Voz de Galicia

La forja de la mirada del siglo XX

Fugas

LUÍS POUSA

Rubén Ventureira y Elena Pardo culminan en este monumental ensayo su investigación sobre los cinco años que Pablo Picasso vivió en A Coruña, para demostrar definitivamente que fueron cruciales en la biografía del artista malagueño

27 Jan 2015. Actualizado a las 03:00 h.

En 1891 llegaba a A Coruña con su familia un Pablo Picasso a punto de cumplir diez años. Permaneció en la ciudad gallega hasta 1895, cinco años en los que, como el propio artista reconoció públicamente en varias ocasiones, se formó su mirada y nació como pintor. En A Coruña estudió el joven Picasso -pero sobre todo dibujó y pintó de forma incansable-, protagonizó su primera exposición individual (en un comercio del número 20 de la calle Real, que hoy luce en su fachada una placa conmemorativa) y recibió su primera crítica en las páginas de La Voz de Galicia, el 21 de febrero de 1895. El texto, sin firma, se atribuye al entonces cronista Alejandro Barreiro, que años más tarde se convertiría en uno de los directores más influyentes de la historia del periódico. «Continúe de esta manera y no dude que alcanzará días de gloria y un porvenir brillante», auguraba Barreiro al «infantil artista» que ya asombraba entonces por «la valentía y soltura» con la que ejecutaba sus obras. La reivindicación de ese lustro de Picasso en A Coruña ha sido desde hace más de un siglo una de las grandes cuentas pendientes de la ciudad con su historia y su cultura. Pioneros en esta labor fueron Ángel Padín, con su obra Los cinco años coruñeses de Pablo Ruiz Picasso, y la Fundación Barrié con la exposición Picasso joven, que en el año 2003 permitió ver por primera vez en la ciudad algunas de las obras fundamentales de aquella etapa inicial del artista malagueño. Pero la deuda no se ha saldado del todo hasta la publicación de Picasso azul y blanco. A Coruña: el nacimiento de un pintor, un monumental ensayo en el que Rubén Ventureira y Elena Pardo culminan ocho años de investigaciones que completan -ahora sí- el puzle del paso del gran artista del siglo XX por la ciudad gallega. La obra, que publican las fundaciones Rodríguez Iglesias y Emalcsa, rastrea paso a paso la huella de A Coruña en Picasso y de Picasso en A Coruña, para ofrecer al lector un documentadísimo y brillantemente contextualizado relato de los cinco años del pintor en Galicia. Y así vamos descubriendo, de la mano de los autores, su paso por el instituto, en cuyos cuartos de arresto podía dibujar sin obstáculos, libre de las ataduras de las clases, o cómo fue creando su cuaderno Azul y blanco, su «torre de caramelo», o cuadros de extraordinaria fuerza, como La muchacha de los pies descalzos que ilustra esta página. Muy valiosos son también los anexos del volumen, desde la completa cronología coruñesa a la evocación de la ciudad en las charlas de Picasso con Olano, Luis Seoane, María Casares, Camilo José Cela o Fernando Rey. También en los apéndices argumentan Ventureira y Pardo la hipótesis de que el Guernica se inspirase en un grabado -La matanza de los inocentes, de Carl Dupuis, a partir del original de Rubens- que se exhibía en la farmacia de Gumersindo Pardo en la calle Real, local que frecuentaba el pequeño creador. El libro zanja definitivamente cualquier debate sobre la trascendencia de esos cinco años en la biografía de Picasso. Y demuestra, de forma irrefutable, que fue una etapa crucial y decisiva para forjar la mirada única del artista. Y, por otra parte, confirma que Picasso ya intuía (o directamente: lo sabía) que estaba en poder de un talento excepcional, por lo que conservó cuidadosamente buena parte de las obras creadas durante aquel lustro, pinturas que formaron parte de su colección personal y que hoy se pueden ver en el fascinante Museo Picasso de Barcelona.


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