La Voz de Galicia

La oposición pide que se controlen los «after-hours»

Firmas

A Coruña /  la voz

Las denuncias sobre la reapertura de un local en Pintor Joaquín Vaamonde resucitan la polémica del ocio nocturno

11 Dec 2012. Actualizado a las 07:00 h.

«Que se pongan a trabajar». Así resume la concejala socialista Yoya Neira lo que le pide al gobierno local respecto al problema del ocio nocturno y, concretamente, los after-hours. Se refiere a las denuncias realizadas por vecinos de la plaza de Vigo sobre la reapertura de uno de los locales de la calle del Pintor Joaquín Vaamonde.

Los residentes sostienen que el local únicamente abre los fines de semana, a partir de la seis de la mañana y hasta al mediodía, con música en su interior. Además de denunciar la ilegalidad del hecho, temen que la proliferación de público haga volver a la zona los problemas que allí se produjeron en el pasado con peleas en la calle, consumo de drogas, basura y constantes ruidos.

Desde las filas socialistas señalan que «es el momento de dejar de mirar al pasado y resolver los problemas que atañen a los vecinos», apunta Yoya Neira. Asegura que «a Negreira se le acumulan los problemas sin solución». En una línea similar se pronunció el edil de EU-V, César Santiso, que subrayó que «existe unha normativa que regula ese tipo de locais e que, tal e como demostran os veciños, estase incumprindo con total impunidade».

Por ello, Santiso pide que «se actúe en consecuencia, aplicando a normativa vixente, xa que é obvio que se está a molestar aos veciños». En ese sentido, ambos grupos reclaman una vigilancia de la zona, así como la inspección del local para evitar futuros problemas.

El 092, sin grupo de ruidos

Por otra parte, este fin de semana la Policía Local no dispuso de la unidad que se encarga de hacer mediciones y actuar en lo relativo a los ruidos ocasionados por el ocio nocturno. Así lo han reflejado vecinos de Juan Flórez. Molestos por los ruidos provinientes de un local en el que se celebraba una fiesta de electrónica y les impedían dormir, vieron como desde la la Policía Local se les indicaba que la unidad que se encarga de controlar los ruidos no estaba operativa, sin darle ninguna otra alternativa que esperar al cierre del local.


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