«No me llena trabajar en una oficina»
Firmas
La pontevedresa afincada en Ferrol considera que su deporte «está creciendo todavía»
03 Dec 2012. Actualizado a las 07:00 h.
Novena de catorce hermanos de una familia repleta de deportistas brillantes, Isabel Domínguez Munaiz destacó en el pádel. Primero le atrapó el tenis en las pistas de A Caeira, en Pontevedra, y luego se cambió el deporte al que terminó dedicándose profesionalmente. Esa vocación le llevó hace un par de años a Narón. «Al principio, el novio de una amiga empezó a jugar, y nosotras nos animamos en algún torneíllo. Pero en el 2005 empecé más en serio, al irme a Madrid con una beca de economista. Ya no competía al tenis y en cambio había torneos de pádel todas las semanas. Y tenía pista en casa, así que era fácil».
-Primero trabajó como economista y luego prefirió el pádel.
-Trabajé en Reuters, ING y otras empresas. Pero lo dejé porque no me llena trabajar en una oficina, no era lo mío. Siempre había dado clases de tenis, algo que seguía haciendo en Madrid. Y creía que lo podía hacer bien en el pádel y me metí de lleno.
-Después surgió la idea de afincarse en Ferrolterra.
-Le pregunté a Mateo [García de los Reyes] sobre la posibilidad de dar clases en su club, y me vine. Había jugado antes allí, y me conocían. En Pontevedra no hay el mismo tirón de pádel que en el norte de Galicia, así que intentarlo allí sería casi como empezar de cero.
-Ahora es profesional gracias a la doble vertiente, como entrenadora y jugadora.
-Este año me planteaba estar entre las 15 mejores jugadoras del ránking Pro Tour a nivel individual, llegué a figurar de novena y ahora estoy de undécima. Es un muy buen puesto. Pero siempre quieres más.
-Ahora juega con la andaluza Noelia Márquez, pese a que pueden entrenar poco juntas.
-Había jugado contra ella varias veces, y era muy segura a la hora de defender. Pero no terminábamos de encajar para poder jugar juntas. Se lo había propuesto el año anterior, pero ella ya estaba comprometida. Luego sí surgió la opción, aunque podemos entrenar poco juntas. Quedamos un par de veces en Madrid y luego nos vemos en los torneos, porque ella es andaluza y vive en Zaragoza.
-Un hándicap.
-Sí, y muy importante. A ver si el año que viene podemos seguir quedando en Madrid para jugar con gente de nivel.
-La falta de jugadoras de élite para entrenar aquí será otra carencia.
-Entreno con chicos y también con alguna chica que me da ritmo. Pero sí que igual me falta más gente para entrenar.
-¿Los torneos llegan a dar dinero, descontados los gastos de desplazamientos?
-Este año tuve suerte y entré en el cuadro final en todos los torneos salvo en el Mundial. Tengo la ayuda de mis patrocinadores, Campo Slate, Estrella Damm, Star Vie y Albariño Adega Dosan. Tampoco perdí dinero viajando a torneos, pero no se gana mucho.
-¿Tocó techo la afición al pádel o aún puede crecer?
-Está creciendo todavía. Cada vez hay más gente jugando. Alguno se puede saturar un tiempo y dejarlo, pero entra mucha más gente nueva de la que se va. Y tiene que crecer aún más (ríe).