Dedo o «dedazo»
Firmas
Durante los últimos días los tres grandes partidos han exhibido sus diferentes conceptos de la democracia interna
13 Sep 2012. Actualizado a las 06:00 h.
El modo en que los partidos eligen a sus candidatos podría ser un argumento más para que los electores elijan a quien votar. El movimiento del 15-M reforzó un discurso crítico con la democracia interna de las organizaciones políticas que ya existía en la sociedad, pero sus reivindicaciones han tenido poco éxito. El proceso para la elaboración de las candidaturas por Ourense de los tres grandes partidos deja claro que, en mayor o menor medida, siempre es la opinión de las cúpulas la que más cuenta.
El mejor ejemplo de ello lo aporta el Partido Popular. La decisión depende, en teoría, de una sola persona, el candidato a la reelección, Alberto Núñez Feijoo. En la práctica, con la intención de no reabrir heridas, la decisión la tomará de forma consensuada con el presidente provincial, José Manuel Baltar. Ello no evita, sin embargo, que haya malos entendidos. El miércoles por la mañana el máximo responsable de los populares ourensanos adelantó a los medios de comunicación que el candidato por Ourense sería presentado ayer junto a los de A Coruña, Lugo y Pontevedra, pero se precipitó. Todo apunta a que el acto tendrá lugar el fin de semana y que el número uno ourensano será el conselleiro de Educación, Jesús Vázquez.
Sea como sea, está claro que los militantes del PP no tienen nada que decir en este proceso. Ni ellos, ni cargos destacados en la organización. Todos los consultados insistían durante los últimos días en que no sabían nada de nada sobre la elección de candidatos. Y es que los populares no celebran asambleas para proponer nombres como sí hacen el PSOE o el BNG. Otra cosa es que esas reuniones valgan para algo o simplemente tengan un objetivo cosmético para trasladar una imagen de democracia interna.
Si así fuera, la jugada les ha salido bastante mal a los socialistas. La asamblea celebrada en la capital el pasado miércoles debatió varias propuestas y los afiliados votaron mayoritariamente a unos candidatos que después fueron vetados por la ejecutiva provincial. Es difícil encontrar, pues, la utilidad de la reunión que mantuvo la militancia ourensana, pues fue la cúpula del partido la que corrigió su decisión para adaptarla a sus afinidades e intereses.
En la apariencia de democracia interna es el BNG el partido mejor parado en lo que respecta a la elaboración de las candidaturas para el 21-O. Los militantes del frente ya pudieron hacer sus propuestas de nombres y, aunque es la ejecutiva nacional la que diseñó la lista, los afiliados vuelven a refrendarla, proceso en el que encuentra actualmente el Bloque en la provincia.