La Voz de Galicia

A la conquista de Londres

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Varios deportistas pontevedreses se preparan para los Juegos Olímpicos

21 Apr 2012. Actualizado a las 07:00 h.

La hora de la verdad se acerca. Ya faltan menos de cien días para que se encienda la antorcha olímpica. Son pocos los elegidos para competir a orillas del Támesis. Después de toda una vida dedicada al deporte, los que viajen a Londres 2012 tendrán la oportunidad de cumplir un sueño que desde niños se repite una y otra vez: participar en unos Juegos Olímpicos.

Para la mayoría será su primera participación. Para otros, una etapa más dentro de una dilatada carrera plagada de éxitos. Pero, sin duda, para todos ellos será la culminación al trabajo de toda una vida.

Para deportistas de élite como David Cal o Javier Gómez Noya, escuchar el himno olímpico -que data de 1896-, es especial y emocionante, pero no es nuevo. Sí se estrenará, por ejemplo, la nadadora Bea Gómez, de 17 años. La perla pontevedresa logró la mínima olímpica este mismo mes en Málaga, y recoge así el testigo de Paula Carballido, la última nadadora gallega en participar en unos Juegos Olímpicos (Sidney 2000).

Desde el pasado 21 de enero, La Voz presentó a la sociedad pontevedresa a sus principales bazas para alcanzar la gloria olímpica. Algunos ya están clasificados para Londres y otros todavía apuran sus últimas opciones. Proceden de la ciudad del Lérez o de su comarca, o están estrechamente relacionados con la capital provincial. Por estas páginas pasaron: Jean Marie Okutu, Beatriz Gómez, Gustavo Dacal, David Cal, Eva Iglesias, Támara Echegoyen, Gustavo Nieves, Teresa Portela, Fernando Echávarri, Javier Gómez Noya, Lara Cacabelos y Pablo Cimadevila. Doce atletas, como los doce dioses del Olimpo.

Cada uno de ellos detalló, sin tapujos, sus inicios en el mundo del deporte, sus aspiraciones, sus logros y sus retos. También hablaron de sus aficiones, sus ídolos y sus costumbres, así como de sus objetivos lejos de la primera línea del deporte. Todos nos mostraron su faceta más humana, pocos meses antes de que los veamos realizar un esfuerzo sobrehumano en busca de la gloria.

También hemos conocido lo que piensan de ellos sus entrenadores, que nos han desvelado secretos, las esperanzas que tienen depositadas en sus pupilos y, sobre todo, el profundo respeto y admiración que se profesan mutuamente. Ellos nos han descubierto que la humildad es, más que una virtud, una característica intrínseca para poder mejorar cada día y llegar a ser grandes campeones.

Algunos ya tienen su presencia asegurada en la cita londinense; otros apurarán sus últimas opciones en las próximas semanas. Pero, pase lo que pase, todos ellos ya se han ganado a pulso el apoyo y el reconocimiento de una ciudad dispuesta a vibrar y a emocionarse con sus éxitos.


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