La Voz de Galicia

Justicia

Ferrol

Marta Seijas

27 Dec 2018. Actualizado a las 10:02 h.

Empezaba este 2018, plasmando en estas mismas páginas mi parecer sobre la Prisión Permanente Revisable, y hoy, ratificado lo que pienso tras el último asesinato de la joven Laura Luelmo, me veo en la obligación de reincidir sobre ésta patata caliente que la sociedad reclama y algunos pseudo políticos rechazan poniéndose una vez mas de espaldas a la ciudadanía. Personalmente, no considero tampoco, que éste deleznable crimen, sea estrictamente violencia de género. Para mí, es un monstruo más, que tras pasar más de media vida en prisión, es el claro ejemplo de lo que muchos populistas niegan, y es que hay individuos que son incapaces de reinsertarse en la sociedad. Psicópatas de los que sin aprecio alguno a su propia vida, no podemos esperar que lo tengan por la de los demás. Es necesario legislar para proteger a la sociedad, no al asesino, y es que nadie entiende, excepto algunos de los que se auto denominan progresistas y se rasgan las vestiduras hablando de reinserción y derechos humanos, que la justicia pueda dejar en la calle a quien reincidentemente ha demostrado que no le tiembla el pulso a la hora de delinquir y mancharse las manos de sangre inocente. No podemos obviar que esta alimaña, ha vuelto a matar, porque desde una Junta de Tratamiento, se han remitido unos informes de evolución favorables de reinserción social. Independientemente de que el reo haya cumplido la pena, resulta impensable que un individuo con una personalidad psicopática tan evidente, y unos antecedentes tan relevantes pueda estar en la calle. Sigue sin existir justificación alguna ante tal atrocidad, y yo una vez mas continuo abogando por la Prisión Permanente Revisable, una ley de la sociedad y para la sociedad. Los ciudadanos de bien merecen vivir tranquilos, la sociedad tiene que tener la convicción de que las alimañas que están tras las atrocidades de los supuestos que contempla la ley no camparán a sus anchas entre nosotros, colmados de privilegios. El ciudadano es el Estado y éste nos tiene que garantizar la seguridad que queremos y merecemos, a todos, sin connotación alguna de género, raza o condición. Sin soflamas de quienes sacan una vez más la bandera del mal llamado feminismo de hoy y pregona que esto es culpa de no sé qué hetero patriarcado. No, esto no es cuestión de hombres y mujeres, esto es culpa de una asesino confeso y reincidente que estaba nuevamente en la calle porque algo falla en nuestra legislación.


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