La Voz de Galicia

Salvapatrias

Ferrol

Nona Inés Vilariño

13 Jan 2015. Actualizado a las 05:00 h.

Los atentados de París han mostrado las dos caras del ser humano: la más cruel y la más sensible ante el dolor y el atentado a derechos que constituyen los pilares de nuestra civilización. Nadie puede sentirse ajeno a dramas como este. La imagen de París, abarrotado de gentes muy diversas, es el mejor mensaje para quienes pensamos que cortar la escalada de fundamentalismo que está reclutando a jóvenes, algunos de ellos españoles, para convertirlos en soldados del terror y la intolerancia, tiene que ser objetivo común.

Las causas de estos movimientos son complejas. Y no debemos desvincularlas de la durísima realidad sociopolítica, en ocasiones envuelta en la desesperación que provoca la miseria. Pero no cabe la tibieza al analizar los hechos ni al poner cuantas medidas, legales por supuesto, sean necesarias para prevenir y erradicar el terrorismo, sea cual sea el adjetivo que lo califique.

Para los españoles -estamos en año electoral- es fundamental no perder los referentes que hemos ido construyendo durante el período, todavía corto, que llevamos de democracia. Es cierto que no se deciden en estas elecciones, que en Galicia solo se celebran las municipales, asuntos de política general. Pero sus resultados van a enviar mensajes indicativos de cómo queremos que se gestione nuestro futuro. Y hay algo que no es negociable: nuestros candidatos tienen que mostrar su absoluto compromiso con las libertades. Los salvapatrias las cercenan cuando alcanzan el poder. Aprendamos a reconocerlos.


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