La Voz de Galicia

Querido abuelo Pedro

Ferrol

Miguel Salas

27 Jan 2010. Actualizado a las 02:00 h.

E

scribo para ti esta primera carta desde Oriente porque, aunque ya no estés, las piezas que forman el mosaico incierto que es Ferrol para mí encajan solamente si te sitúo, junto a unas pocas personas más, en su centro. Es curioso pero, por muy lejos que se vaya uno, siempre comprende el mundo a través de las lecciones de la infancia. Las vivencias de entonces son los centímetros de la vara con la que mido todo lo que me ocurre por estas latitudes. Nunca fuiste un abuelo de los que dan la tabarra. Lo que aprendí de ti lo aprendí observándote. Y hay algo de lo que me enseñaste que me ayuda a ser feliz por estas tierras: la convicción de que todas las personas son iguales.

No sabes cuántos extranjeros de los que me rodean pierden el tiempo criticando a los taiwaneses. Cuántos, cerrados en su mundo, se niegan a sí mismos la maravilla de encontrar, en la diferencia, la misma oscuridad y la misma luz que alberga el corazón de cualquier occidental. Hay un libro que se llama San Zi Jing, con el que se han escolarizado cientos de generaciones de chinos. Contiene breves lecciones en forma de verso. Mi favorita dice: bajo las diferencias está el hombre. No hay mejor resumen del pensamiento humanista del que tanto nos preciamos los europeos, y que forma parte también -cómo no- de la tradición confuciana. Aquí me tienes, escribiendo estas cartas en el periódico que leías cada día, y que buscabas incluso en Madrid, cuando veníais a vernos en Navidades. Dedicaré esta columna semanal a hablaros de las diferencias y las semejanzas que existen entre Taiwán, país en el que vivo y al que ya quiero, y Ferrol, donde están casi todas mis raíces. Y siempre escribiré con la lección que tú me enseñaste ya en mi infancia, y que encontré, años después, en un remoto libro de texto chino escrito a principios del siglo XIII: bajo las diferencias -sanas algunas, tan injustas casi todas- que la vida acumula sobre nuestros corazones, somos todos lo mismo. En Ferrol y en la China.


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