El derribo del tabique que separaba los locales de las dos asociaciones vecinales del barrio escenificó la unión de una entidad que funciona en conjunto desde el verano
20 Nov 2009. Actualizado a las 12:54 h.
La Asociación Vecinal de Esteiro ya es físicamente una. El muro de pladur y ladrillo levantado en el 2001 para dar cabida a las dos entidades existentes en el barrio ya es historia. La pared cayó el pasado martes y fue sustituida por una puerta corredera de cristal que ayer estrenaban dirigentes vecinales y municipales. Encima de una mesa quedaba un simbólico martillo que no llegó a ser utilizado. «Non fai falla: as cousas deben caer polo seu propio peso», dijo el alcalde. Sobrevolaba el acto la ineludible comparación con el reciente aniversario de la caída del muro de Berlín y Vicente Irisarri no tardaba en dejarlo caer: «Simboliza o mesmo: que aqueles que se consideraban diferentes aparcan as súas diferenzas e deciden traballar en común».
Ayer todo eran sonrisas. Ni un ápice del agrio enfrentamiento entre la asociación preexistente hace una década, la Concepción Arenal, y la nueva, Fontelonga, nacida ante el desacuerdo existente con su gestión. La tensión fue relajándose con los años y acabó en una convivencia pacífica, pero con cada uno en su lugar.