?na pistola que se vende sin licencia alguna como de fogueo o de alarma , según la terminología legal, puede transformarse en un arma de verdad para disparar balas pequeñas, que pueden matar aunque en proximidades cortas.
En la jerga policial se las conoce como «pistolas portuguesas o la pistola de los taxistas». Una de estas armas es la que se incautó la Guardia Civil a un joven, la madrugada del 21 de julio del 2001, en As Pontes, motivo por el cual está acusado de tenencia ilícita de armas. El juicio se iba a celebrar ayer en el Juzgado de lo Penal de Ferrol pero quedó aplazado porque la pistola no había sido llevada a la vista, como prueba en contra del imputado.
Los informes
Los informes de los agentes especializados en balística indican que en la zona de Ferrol han sido incautadas unas seis pistolas de este tipo. La venta de este tipo de armas en Europa llegó a tal magnitud que la Interpol realizó una investigación especial para conocer su procedencia. Estas fueron sus conclusiones. Pequeños armeros portugueses adquirían grandes cantidades como pistolas de alarma a la fábrica italiana Tanfoglio. Posteriormente las transformaban en sus talleres para disparar fuego real, balas del calibre 6,35. Para ello, se le extraía el cañón originario y se leosustituía por uno de acero. Al mercado clandestino de Galicia llegaban a un precio de 240 ó 250 euros. Muchos taxistas las adquirían como herramienta defensiva para llevar en la guantera de su vehículo. El joven arrestado en As Pontes se enfrenta a una posible condena de dos años de cárcel.