Un proceso largo y aún incompleto
Ferrol
Análisis | La conformación de una ciudad
14 Jan 2004. Actualizado a las 06:00 h.
?l proceso para convertir a Narón en una ciudad es largo. Éstos son los pasos que se han dado y los que faltan. Una suma de parroquias y de barrios dormitorio. Ése era el Narón de los años ochenta. Por una parte, las zonas rurales -O Val, San Mateo, Castro, O Feal, San Xiao, Sedes, Pedroso, Doso y O Couto- y por otra, los barrios más urbanos, aunque todavía muy desestructurados: Alto del Castaño, Freixeiro, Piñeiros, Xuvia, A Solaina y A Gándara. Se habían convertido en sucesiones de pisos sin concepción urbanística de ningún tipo. Es decir, sin parques ni plazas, pero también sin colegios, centros de salud, polideportivos y demás servicios que necesita una comunidad. La misión de los primeros gobiernos municipales de la democracia fue crear esos primeros servicios. Los concejales que han permanecido en la corporación desde entonces recuerdan que por no haber no había ni calles. La mayoría se abrieron o se pavimentaron entre los ochenta y los noventa. El despegue industrial y urbanístico. En los últimos diez años, los polígonos industriales de Narón se han llenado de empresas, al tiempo que iban mejorando las comunicaciones. La llegada de la autopista y, sobre todo, la construcción de los ramales a Xuvia, A Gándara y Río do Pozo, situarán a Narón más cerca de todas partes. Este proceso ha ido acompañado de un aumento de la construcción. En el año 2003 el área de Urbanismo del Ayuntamiento concedió más de 600 licencias, frente a las 430 del ejercicio anterior, lo que supone un incremento del 40%. Esto a su vez se ha traducido en un notable crecimiento poblacional, que se concentra en los barrios urbanos. En dos años, los habitantes han pasado de 32.000 a superar con creces los 35.000. Los problemas del modelo de crecimiento. El equipo de gobierno que, con el alcalde, Xoán Gato, a la cabeza, ha impulsado el crecimiento del último decenio, es consciente de que la mejora de las comunicaciones combinada con el auge empresarial es un arma de doble filo. Los ciudadanos podrían optar por trabajar en Río do Pozo o As Lagoas y vivir en cualquier localidad de la comarca, o aún más lejos. La solución pasa por crear ciudad, darle vida a las calles y, sobre todo, ofertar actividades para el ocio. El futuro: la circunvalación. Dentro de unos años los ramales de la autopista y la futura conexión entre Megasa y el puerto exterior constituirán una especie de circunvalación en medio de la cual quedará toda el área urbana de Narón, atravesada por la carretera de Castilla, que, libre de tráfico, será un bulevar. Entonces Narón será definitivamente una ciudad.