La Voz de Galicia

Una escuela para aprender a cuidarte

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Gladys Vázquez

«Muévete por tu salud» es el consejo que vas a recibir en esta escuela coruñesa. Aquí te van a enseñar a gestionar tu día a día. ¿Quién no se ha atiborrado a medicamentos ante un insoportable dolor lumbar? Así se tratan los síntomas, pero no se soluciona el problema. En una espalda fuerte está la solución a gran parte de nuestros males. Si ya sufres una patología o te han operado, nunca es tarde para volver a empezar.

15 Apr 2018. Actualizado a las 05:00 h.

En este espacio se trabaja el control corporal, cómo se mueve la pelvis o cuál es la postura que más repetimos en el día a día. Desde el punto de vista más activo, pero también desde el teórico. «Si uno mismo no se conoce, no puede decidir sobre su salud», explica Javier Amestoy, uno de los profesionales al frente de la Escuela de Espalda de Arriaza & Asociados en A Coruña. Un lugar en el que ayudan a los pacientes a recuperarse tras un episodio de dolor, pero en el que también les enseñan cómo no volver a sufrirlo. Y ahí está una de las claves de la segunda patología más consultada a los médicos de cabecera, por detrás de los resfriados. ¿Qué podemos hacer por nuestra espalda? O más bien, ¿qué estamos haciendo mal? «El 90 por ciento de la población va a tener dolor por lo menos una vez en su vida. En la mitad de los casos se le va a repetir. Con esta escuela no hemos inventado nada. Bebemos de la experiencia de EE.UU. y de los países escandinavos: cómo tratar la espalda a través del ejercicio. Combinamos ambos métodos, con un programa amplio, adaptado a las necesidades de los pacientes».

 

Muévete desde el primer momento podría ser el lema que adornase las paredes de esta escuela. La receta de cama y reposo es cada vez menos habitual. «Está claro que si hay dolor, no se pueden incorporar al grupo. Pero sí una vez que se va recuperando. El dolor lumbar se trata de forma cada vez más proactiva. Evitamos la cama en la medida de lo posible, algo poco habitual. Después vemos qué movimientos van tolerando e incluso podemos combinar esta rutina con fisioterapia», apunta Javier Amestoy, a quien le resulta imposible trazar un perfil de esa combinación de alumnos y pacientes, unos 500, que ya han pasado por esta clase. «Casi cualquier persona le podría sacar partido. Aquí vemos a chicos de 30 años que han tenido un dolor aislado, pero que vienen de familias con problemas de espalda y saben lo que se sufre. También pacientes que han pasado por operaciones y que se adaptan perfectamente a los ejercicios».

Gran parte del secreto de esta escuela está en que directamente hagamos algo por nuestra espalda, que nos movamos. Que logremos una fortaleza que nos proteja ante las lesiones más habituales. Por eso es para todos: para el que haya tenido el primer síntoma, la primera molestia; para esas personas que siempre se quejan de la espalda y que incluso han tenido ya alguna baja laboral y para aquellos que, tras una cirugía, dan los pasos intermedios de su recuperación y se protegen de cara al futuro. «En realidad buscamos trabajar la autogestión en salud. Les transmitimos a nuestros pacientes que tienen que hacerse cargo de su espalda. Les apoyamos para mejorar su condición de vida. Muchas personas lo que tienen es un problema de sedentarismo en su día a día. Y no hay que olvidarlo: hoy sabemos que el sedentarismo empeora nuestra salud, que nos mata. El ejercicio nos protege y vamos en esa dirección», dice Amestoy. Si los pacientes ya tienen conciencia de que la silla es su principal enemigo, también pueden dar unos primeros pasos en la escuela para saber cómo adentrarse en el mundo del deporte. «Pueden aprender antes de incorporarse a cualquier instalación deportiva. Si vemos el ejercicio como un fármaco, también hay que tener presente que tiene sus dosis. Una dosis justa es muy buena, pero una sobredosis es muy mala. Hay que lograr que las personas puedan entrenarse, pero adaptándose a sus necesidades y sin hacerse daño», relata.

¿Por qué en grupo?

Las clases en la escuela de espalda son grupales. Un factor que han comprobado que ayuda, y mucho, a mantener la constancia y la motivación. A que cada paciente comparta sus progresos y tome conciencia de lo que le sucede. «Comprueban que el dolor de espalda es algo que no solo les sucede a ellos. Que lo sufre la población en general y que hay muchas formas de enfrentarse a él. Puedes ver cómo lo afronta una persona con diez años más que tú y cómo va mejorando. El grupo se motiva muchísimo. Solo hay que ver la evolución. No tiene nada que ver la primera sesión con la 15. Comparten experiencias y avanzan juntos. Hay personas muy agobiadas porque les duele la espalda constantemente. Las rutinas tienen también una parte teórica para que aprendan cómo trabaja y funciona el cuerpo».

También en el trabajo

No solo los particulares llegan a estas clases. Hay empresas que ya les han pedido asesoramiento, preocupadas por el estado de salud de su equipo. «Vienen a clase en la escuela o vamos a sus instalaciones. Las compañías que manipulan cargas son las más concienciadas, pero se termina incorporando también a los trabajadores de oficina. Siempre explico que a veces es peor la situación de estos últimos, que la de aquellos que cogen pesos. Cuando trabajamos sentados, la espalda está desprotegida. En esa posición, la musculatura abdominal está en desventaja, al contrario que si estamos de pie. Hay mucho trabajador de oficina quejándose de la parte lumbar y la cervical».

¿Y los resultados? ¿Cuánto tiempo debemos permanecer en la escuela? Son preguntas sin una respuesta definitiva. Hay quien llega a estas instalaciones con dolor y toma conciencia de que los ejercicios que llevan a cabo en las clases le han cambiado la vida. Se ejercitan, se fortalecen, se encuentran bien, así que siguen en la escuela como una actividad física más. «En un plazo de dos meses los pacientes ven cambios. A partir de ahí les digo: ‘si sigues dos meses más, con cierto orden, incluso por tu cuenta, el cuerpo lo notaría mucho más’. Nosotros les introducimos en el cambio, pero después deben seguir. Tienen que autogestionar su salud. Con fármacos solo se tapa el dolor. Hay que buscar la solución de raíz, no tapar el síntoma, que es lo más habitual».

Es dos meses se nota. Nosotros les introducimos al cambio, pero después tienen que seguir»

TAMBIÉN FORMACIÓN TEÓRICA

Los expertos de esta escuela insisten: «la parte educacional de este programa es muy importante». Por ello, «el 80 por ciento de las clases son ejercicios. El resto, teoría». En esas clases, les explican a sus alumnos cómo funciona la espalda. «Explicarles de dónde sale el dolor es fundamental. Hay muchos casos con ansiedad. Quieren respuestas para saber lo que falla. Así saben cómo a través del ejercicio conseguimos darle la vuelta a la situación», comenta el doctor Amestoy. Dicen haber conseguido ya adhesiones a un mejor estilo de vida. «Que entiendan que hacer deporte no es solo correr o bicicleta».

TAMBIÉN FORMACIÓN TEÓRICA

Los expertos de esta escuela insisten: «la parte educacional de este programa es muy importante». Por ello, «el 80 por ciento de las clases son ejercicios. El resto, teoría». En esas clases, les explican a sus alumnos cómo funciona la espalda. «Explicarles de dónde sale el dolor es fundamental. Hay muchos casos con ansiedad. Quieren respuestas para saber lo que falla. Así saben cómo a través del ejercicio conseguimos darle la vuelta a la situación», comenta el doctor Amestoy. Dicen haber conseguido ya adhesiones a un mejor estilo de vida. «Que entiendan que hacer deporte no es solo correr o bicicleta».


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