Propuestas y soluciones, no actos de fe
España
25 Oct 2012. Actualizado a las 07:00 h.
Los mandatos son contratos temporales condicionados al cumplimiento del objetivo encomendado. Y si bien no se puede reexaminar a cada bache en el camino, tampoco pueden entenderse como un cheque en blanco para un período determinado. Porque a menudo no basta con llegar a destino, además hay que hacerlo a tiempo. Y el PSOE corre el riesgo de llegar tarde, muy tarde... en el mejor de los casos, porque en el peor puede acabar en la inutilidad, convertido en un partido inservible para los siete millones de españoles que lo votaron y unos cuantos más que estarían dispuestos a hacerlo. Un líder debe demostrar día a día que está en condiciones de guiar a puerto a su formación o, si no, asumir que es parte del problema y dejarlo. Lo contrario sería prolongar la agonía, que es el riesgo que amenaza a los socialistas. No se trata de aguantar hasta el 2016, sino de saber si realmente tiene capacidad para revertir la situación de su partido. El ciclo electoral del PSOE no es negativo, es desastroso. Las causas son profundas, algunas antiguas, y las responsabilidades son múltiples, no exclusivas de Rubalcaba. Pero sí es su obligación demostrar que tiene un proyecto. Han pasado ocho meses desde su elección, y aún no se conoce qué tratamiento propone para detener la hemorragia que desangra al partido. España se hunde en el pozo de la crisis económica y las costuras territoriales amenazan con saltar. Y cuando más lo necesitan los españoles, el PSOE se muestra incapaz de ofrecer propuestas creíbles más allá de unos viejos y vacíos mantras. Su ensimismamiento está alejándolo de la sociedad, que busca respuestas y, al no encontrarlas, las busca en otros lugares. El auténtico problema del PSOE es su falta de ideas, de discurso... y de líderes alternativos. El de Rubalcaba, ofrecer soluciones reales y eficaces, no actos de fe.