La Voz de Galicia

Europa, pendiente de España

España

Manuel Campo Vidal

Crónica política

05 Feb 2005. Actualizado a las 06:00 h.

El desafío del País Vasco, el inminente referéndum sobre la Constitución europea, la candidatura de Madrid a los Juegos Olímpicos, y tantas otras cosas, han generado una especial atención en Europa hacia nuestro país. De tanta atención, cuando se conozcan los resultados, sólo se puede salir o muy prestigiados o muy mal parados. Suele ser así. Los resultados del referéndum del 20-F se siguen con especial atención desde Francia porque nos seguirá en la consulta popular. El ayuntamiento de París se dispone a inaugurar un cartel luminoso con el nombre de España y la fecha del 20-F tan importante para nosotros y presagio para ellos. Si hemos de ser «los primeros en Europa» más nos vale a nosotros y a Europa un buen comienzo. Lo curioso es que, además de los resultados españoles en general, se observarán con lupa lo que digan las urnas en algunos territorios, especialmente el País Vasco, Cataluña y Galicia. El País Vasco porque Europa y buena parte de España también está intrigada sobre cómo se puede combinar electoralmente la voluntad de independizarse de España y mantenerse en la Unión. El propio líder de Izquierda Unida en Euskadi, Javier Madrazo , que defiende el no, le recrimina al PNV que propugne el sí a una Constitución que refuerza la cohesión de sus estados miembros y en consecuencia que dificultará cualquier tipo de secesión. En el caso de Cataluña porque es probable que el no tenga una incidencia muy alta, ya que Esquerra Republicana se ha propuesto que «seamos una mancha en el sí de España a la Constitución». Un líder ya perdido para la política como Mikel Roca Junyent escribe artículos a favor del sí porque cree que esa mancha buscada perjudicará a todos, incluido el mundo de los negocios. «Estoy preparando un artículo titulado Sí a Europa con entusiasmo , porque faltan sólo dos semanas y no me parece que el clima sea el adecuado para que quedemos bien». Aunque muy pocos lo sepan, en medios políticos europeos se mirará de forma especial también a Galicia porque entre los eurodiputados se maneja con frecuencia un concepto denominado « El síndrome Fraga ». Su origen data de 19 años atrás, cuando el entonces presidente de Alianza Popular, conocido por su fervor atlantista de toda la vida, se posicionó a favor de la abstención a la OTAN interpretada entonces como una forma eufemística de votar que no. Y todo para que el entonces presidente Felipe González no se saliera de rositas. «Aquella alteración de la consigna previsible por razones domésticas perjudicando el interés general, se bautizó como síndrome Fraga y todavía así se conoce en el seno de la Unión y lo saben los eurodiputados del PP más activos», declara a La Voz un alto cargo de Ministerio de Asuntos Exteriores. Parece claro que con este antecedente y conocido como es el sentimiento europeísta de Fraga , un eventual resultado llamativo por todo lo contrario avivaría la vieja historia del referéndum de la OTAN, que seguro que es de las que Fraga desea olvidar. ZP y Rajoy, por la estabilidad Con la preparación del referéndum como música de fondo, la semana que hoy termina ha concluido con una sensación de relativa estabilidad a pesar de que algunos catastrofistas la anunciaban como terrible para la unidad de España por la presencia de Ibarretxe en el Congreso. Ha sido determinante para ello la brillante sesión parlamentaria del martes de la que todos salieron con la sensación de que éste es un país con problemas, pero serio y bastante bien liderado. Los discursos de Zapatero y de Rajoy especialmente, distintos en el fondo y en la forma pero firmes en las posiciones comunes de defender la Constitución española, dibujaron un esquema de confianza que permitió el respiro de la ciudadanía, ciertamente preocupada. Mariano Rajoy, probablemente el más brillante de los oradores, culminó la semana lanzando mensajes a su electorado sobre la necesidad de apoyar en el referéndum la Constitución europea con una argumentación completamente contraria a la que se ha descrito en esta crónica como el síndrome Fraga . Por citar sus palabras textuales, «Europa está por encima del señor Zapatero». Rajoy parece dispuesto a utilizar esta campaña para revitalizar su propio liderazgo ante una militancia que ha recibido hasta ahora muy pocos mensajes de su presidente nacional y acaso demasiados de sus ayudantes distinguidos por el gusto hacia la crispación. De paso, Rajoy ayudará a construir la imagen pública de María San Gil , su candidata en el País Vasco, una mujer valiosa y valerosa que tiene en su biografía la triste circunstancia de haber estado compartiendo una mesa en el Casco Viejo de San Sebastián con Gregorio Ordóñez , su jefe y amigo, cuando allí mismo un etarra le descerrajó un tiro en la nuca. Los obispos se suman No tiene desperdicio el documento de los obispos en el que prácticamente promueven la abstención después de decir que la iglesia católica está por Europa. Estamos ante otro caso claro de síndrome Fraga porque es evidente su malestar por la legalización del matrimonio entre gays que ahora se quiere hacer pagar a Europa. La decisión de los obispos ha disgustado a sectores católicos que, según las encuestas, votarán ampliamente que sí porque se contradice con la llamada al no de varios programas en su cadena de radio.


Comentar