Un hombre de Estado
España
EL MERCADO DE LA CORTE
19 Nov 2003. Actualizado a las 06:00 h.
Las encuestas, a seis meses de las generales, colocan a Mariano Rajoy con una mayoría suficiente para afrontar dos grandes retos: el cuestionamiento del mapa autonómico desde Cataluña y País Vasco, y el imprescindible cambio de modelo económico, urgido desde instancias internacionales, como el FMI, y desde dentro de casa por la CEOE. Tras ocho años de presidencia partidista, en los que Aznar ha trastocado las líneas tradicionales de nuestra política internacional y ha crispado la vida pública, Moncloa precisa un hombre de Estado. Zapatero en noviembre El papel del PSOE no es cómodo, porque tendrá que resolver en noviembre, dependiendo de los resultados de marzo 2004, el futuro de su núcleo dirigente. Sin embargo, como fuerza política alternativa al PP y en su condición de partido vertebrador del conjunto de España, el PSOE está llamado a jugar un papel decisivo en los difíciles momentos que se avecinan. Empero, la experiencia pactista de Zapatero, frustrante por sus escasos réditos, empujará a los socialistas a radicalizar su posición si Rajoy reproduce la chulería de Aznar. De los nervios La frustración de una parte, cada día más numerosa, de electores por el alejamiento de la alternancia al PP se traduce en una descalificación a veces injusta de Rodriguez Zapatero, que, no debe olvidarse, es un recién llegado a la carrera presidencial. Su decisión de dejar manos libres a Maragall para que negocie en Cataluña la formación de un gobierno de izquierdas que modere a ERC es un ejemplo de serenidad que contrasta con la histeria de Rodriguez Ibarra. También está nervioso el PP, como demuestra el incontinente Michavila.