El secretario de Estado de Aguas culpa de la riada a obras en la cuenca del Ebro
España
El ministro Matas le desmintió y alegó que las infraestructuras ayudaron a reducir el impacto de la crecida El alto cargo denuncia que los últimos 40 años el río se modificó mucho
07 Feb 2003. Actualizado a las 06:00 h.
La crecida del Ebro es «absolutamente de carácter extraordinario», ya que inunda zonas donde «previsiblemente no debería haber llegado», explicó el secretario de Estado de Aguas, Pascual Fernández, quien dijo que el caudal se reduce según va avanzando hacia Zaragoza. Pascual aseguró que en los últimos 40 años, el río «se ha modificado mucho más de lo que pueda parecer» y ha cambiado su configuración por las nuevas infraestructuras de defensa del río (como motas y diques, sobre todo en la margen derecha) o la carretera que cruza de Gallur a Tauste, de los años sesenta. Además, según los técnicos, puede haber entre medio metro y un metro más de grava en el río entre Castejón y Zaragoza. Todo ello hace que varíe el comportamiento, sobre todo desde el punto de vista de la velocidad a que va a llegar la avenida, y por ello «estamos sobre la marcha modificando las previsiones según la evolución de la riada en las últimas horas», dijo Pascual Fernández. La versión de Matas No obstante, el ministro de Medio Ambiente, Jaume Matas, afirmó ayer que las infraestructuras han conseguido reducir de una forma «importante» el impacto que podría haber tenido la crecida del río, que calificó de «extraordinaria». Matas, que ayer visitó las poblaciones ribereñas zaragozanas afectadas por la avenida del Ebro, declaró que es preciso seguir construyendo e invirtiendo para que esto no ocurra de nuevo. Indicó que no existe otro riesgo más que la evolución de la propia punta de la crecida, que ronda los 3.000 metros cúbicos por segundo y que ya se está afrontando. Tras recordar que la avenida se ha producido por las fuertes lluvias de la zona noroccidental de la cuenca, que ha afectado a toda su parte alta, precisó que está evolucionando aguas abajo y ha generado desbordamientos en infraestructuras y zonas de regadío. «Gracias a toda la regulación del río Zadorra y también a la regulación del propio río Ebro, se ha conseguido en la punta más alta, que se produjo en Castejón, reducir en 500 metros cúbicos esta avenida», resaltó Matas. Agregó que además se han puesto en marcha los mecanismos de prevención, con la colocación de 6.000 metros cúbicos de escollera, además de zahorras otros muchos mecanismos de defensa. En cuanto a posibles ayudas a los afectados, apuntó que con posterioridad «habrá tiempo» para hacer un balance.