El efecto balsámico del 13-M
España
12 Jul 2001. Actualizado a las 07:00 h.
Es indudable que las elecciones del pasado 13 de mayo han tenido un efecto balsámico en las deterioradas relaciones entre los políticos vascos. Por los pasillos del antiguo convento vitoriano reconvertido en Parlamento se celebraron encuentros impensables hace dos meses: el portavoz de EH, Arnaldo Otegi, departía en animada charla con Pablo Mosquera, el líder de Unidad Alavesa elegido en las listas del PP, o con el portavoz socialista Rodolfo Ares, al que instaba a decidirse «autodeterminación sí o no, esa es la cuestión». La tranquilidad de los pasillos del Parlamento a primeras horas de la mañana se vio alterada cuando se escuchó desde las cuatro esquinas un rotundo «zorionak», felicidades. El grito no iba dirigido al lendakari por su inminente reelección, sino a Jaime Mayor Oreja, que cumplió 50 años este jueves y que, azorado, agradeció a la concejal de San Sebastián y diputada del PP, María San Gil, que desvelara de forma tan expresiva y poco discreta su edad.