La Voz de Galicia

Pablo VI fue el precursor

Escuela

CARLOS OCAMPO
Pablo VI estuvo en Fátima con sor Lucía, la única de los pastores que vieron a la Virgen que aún vivía (14/5/1967).

Siglo y medio después de que Pío VII saliera de Italia, un papa inició una era de viajes apostólicos

10 Jun 2026. Actualizado a las 11:35 h.

Que los papas salgan de Roma, y más aún de Italia, era algo muy poco habitual hasta hace 60 años: hubo que esperar desde principios del siglo XIX hasta que el pontífice elegido el 21 de junio de 1963 hiciera su primer viaje. Desde que Pío VII fue de mala gana a la catedral de Notre Dame de París para asistir a la autocoronación de Napoleón como emperador en diciembre de 1804, ningún otro papa salió de Italia hasta que en 1964 Pablo VI viajó a Jordania e Israel. Fue «acogido triunfalmente en Tierra Santa» (La Voz, 5/1/64), donde lo recibió el rey Huseín y visitó el río Jordán, Jerusalén y «los lugares de la pasión del Redentor». Fue una peregrinación a un lugar sagrado, así pues, tenía una finalidad distinta del viaje de León XIV estos días por tierras españolas, que es apostólico, y de las visitas pastorales de los papas a algún lugar de Italia.

Pablo VI recorrió los cinco continentes entre esta y las otras ocho veces que viajó fuera de Italia. No vino a España, pero sí estuvo en Fátima en 1967. Fue también una peregrinación, con motivo de que se cumplían 50 años de las apariciones de la Virgen a los pastores, el 13 de mayo. Entonces se libraba la guerra de Vietnam, y «orar por la paz» era el motivo que destacó La Voz cuando anunció (4 de mayo) un viaje de ida y vuelta en el día.

Seleccionamos, para que pienses sobre ellas, unas breves palabras del papa: «La comunicación social no puede ni debe intoxicar, disgregar, desmoralizar al pueblo que la recibe. Ningún otro interés debe prevalecer al del verdadero bien del pueblo» (7 de mayo), pronunciadas en audiencia con «los representantes de la Prensa, Radio, Televisión, Cine, Teatro y demás medios de comunicación social» y que se podrían relacionar con el imperativo de buscar la verdad que León XIV lanzó el sábado durante la vigilia con los jóvenes en Madrid.

La fecha se acerca y cada jornada trae nuevas noticias. Fátima es un hervidero de peregrinos y ya no hay un sitio libre en «los hoteles, pensiones, casas particulares y granjas de los alrededores» cuando se anuncia una «probable audiencia del papa a la hermana Lucía […], la única superviviente» de los tres niños a los que se apareció la Virgen (11/5), si bien no se confirmaba oficialmente. Al día siguiente se publica una fotografía del avión en el que viajará el papa y que «más de cien obispos» lo acompañarían, junto a la estimación de que peregrinarían 200.000 españoles y la agenda de la jornada, que situaba a las 11.30 la llegada a Fátima y a las 12.30 misa y bendición. El mismo día 13 La Voz confirma la misa a la que asistirán «millón y medio de personas» y «la hermana Lucía, monja de clausura [de las Carmelitas Descalzas]», que ocupará un lugar en la tribuna junto a «los hermanos de Jacinta y Francisco, los otros dos videntes, ya muertos». Llovía la víspera, cuando miles de peregrinos ya habían llegado a la explanada, «una intensa lluvia».

La primera cadena de Televisión Española —entonces la segunda cadena acababa de nacer y la primera empezaba a retransmitir a la una y media de la tarde cada día— ofrecería una «emisión especial» por la mañana.

 

La visita

Al día siguiente La Voz destacó la noticia con una fotografía del «millón y medio de peregrinos» en la explanada de Fátima y otra de Pablo VI con sor Lucía en primera página. Además de la crónica del viaje y los diversos encuentros que mantuvo, resumió las «intenciones [propósitos] directas en esta peregrinación». La primera era la unidad de la Iglesia para mantener la doctrina emanada del Concilio Vaticano II, que inició Juan XXIII y clausuró Pablo VI en diciembre de 1965, «una renovación muy beneficiosa para la propia Iglesia y para todos los hombres». La segunda intención, que, por lo dicho por León XIV en Madrid sigue vigente, era la paz del mundo. «Su Santidad señaló como dos motivos de grave preocupación: la existencia de armas mortíferas y el hecho de que el progreso material de la humanidad no cuenta con el mismo progreso moral», pues el progreso convive con la indigencia y el hambre: «Pidió a todos los hombres que sean buenos y tengan fe […] para el logro de un mundo nuevo».

 

Pontífices peregrinos en Compostela

Si la historia de los viajes de los papas hasta el siglo XIX se podría resumir en la carilla de un folio, Pablo VI vino a revolucionar la Iglesia. Le sucedió Juan Pablo I, que murió un mes después de ocupar el cargo. Y a este, Juan Pablo II, que fue conocido como el papa viajero, pues la sola lista de sus viajes deja pequeña toda la historia anterior. Es más fácil intentar recordar dónde no estuvo en sus 104 salidas, dos de las cuales tuvieron como destino Santiago de Compostela.

En la primera, después de un encuentro con los hombres del mar en la plaza del Obradoiro, se despidió con un «acto europeísta [en la catedral] con el que culminaba su visita pastoral a España» (La Voz, 10/11/1982). Tras al abrazar al Apóstol y recordar que el Camino de Santiago fue uno de los principales ejes vertebradores de la unidad de Europa, Juan Pablo II lanzó esta histórica exhortación que quedó como principal recuerdo de su peregrinaje: «Desde Santiago te lanzo, vieja Europa, un grito lleno de amor: vuelve a encontrarte, sé tú misma».

Juan Pablo II volvió a Santiago siete años después para presidir la IV Jornada Mundial de la Juventud, lo que La Voz consideró «la mayor peregrinación de la historia jacobea» (20/8/1989). «“Vengo de la Galitzia oriental y ahora estoy en vuestra Galicia occidental”, dijo el pontífice en el Obradoiro», refiriéndose a sus orígenes, pues su ciudad de nacimiento, Wadowice, pertenece a esta región de Polonia también llamada Galicia de los Cárpatos. Entonces caminó hasta la catedral desde el convento de San Francisco «cubierto con una esclavina “como un peregrino más”», comentó.

Benedicto XVI, su sucesor, en su quinto año de papado, después de «visitar los principales centros de la cristiandad (Jerusalén, Roma, Lourdes, Fátima...), a los que solo le quedaba por sumar Santiago», saldó su «deuda con Galicia» en noviembre del 2010 (7/11/2010), coincidiendo con el año santo jacobeo. Allí, recogiendo el testigo de su predecesor, volvió a pedir «la vuelta de Europa a sus raíces cristianas». Y despidió su visita con unas cariñosas palabras en gallego: «Renovo o meu agarimo aos amadísimos fillos de Galicia, Cataluña e os demais pobos de España».

El papa Francisco, aunque abrigó el proyecto de visitar España y viajó fuera de Italia más de cien veces, no llegó a cumplir su deseo. Así que es de agradecer que León XIV nos haya incluido entre sus primeros destinos.

Actividades: «Non possiamo, non dobbiamo, non vogliamo»

 El de Pío VII a París para asistir a la coronación de Napoleón en 1804 puede considerarse el último viaje de un papa al extranjero antes del de Pablo VI. Volvió a salir de Italia en 1809, pero arrestado por orden del emperador, al que había excomulgado.

Un general de la gendarmería, Étienne Radet, le exigió que renunciara a la soberanía sobre los Estados Pontificios y anulara la excomunión Napoleón, a lo que Pío VII respondió con esas famosas palabras: «No podemos, no debemos, no queremos».

-Investiga este episodio y cuándo volvió a Roma.

-Entonces mandó destruir el anillo del pescador: ¿qué significa este signo? ¿Por qué lo hizo?

 

 


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