La Voz de Galicia

Como caídos del cielo

Escuela

Patricia Barciela
Cuando el aire se satura de vapor de agua, esta se condensa y se precipita en forma de lluvia o nieve

Lluvia, granizo y nieve han convertido este noviembre en el mes con más días de precipitaciones de la década

04 Dec 2019. Actualizado a las 05:00 h.

La distancia al mar, la presencia de las rías o la altitud de los montes son algunos de los factores más influyentes en el clima gallego. También influye el vapor de agua que se encuentra en la atmósfera. De hecho, es la presencia de agua lo que distingue la troposfera, la capa más baja de la atmósfera, del resto. Es en la turbulenta troposfera donde suceden los cambios del clima de todo el mundo, y es en ella donde respiramos, nos movemos y vivimos.

El agua se evapora constantemente de los océanos, mares, lagos y superficies de las hojas de las plantas, y se eleva con el aire en forma de vapor. La cantidad de vapor de agua en el aire en un momento dado se conoce como humedad absoluta. Pero la cantidad de vapor que un volumen determinado de aire puede contener varía con la temperatura. De hecho, cuanto más caliente esté el aire, más humedad puede albergar. Por eso los meteorólogos también hablan de humedad relativa, la cantidad de humedad en el aire en relación con la máxima cantidad de agua que puede contener a esa temperatura concreta.

Cuando el aire no puede contener más vapor de agua, se dice que está saturado. Una vez que está saturado, la evaporación se detiene y el agua se condensa, es decir, se convierte otra vez en agua. Lo hace en forma de gotas que se transforman en nubes o en rocío y a veces cae al suelo como lluvia o nieve.

 

NUBES

Cuando observamos las nubes, sus formas parecen estar tan definidas que nos parecen casi sólidas. Pero en realidad no son más que concentraciones de diminutas gotas de agua y cristales de hielo flotando en el aire. Las nubes adoptan diferentes aspectos según la manera en que se desarrollan y según la cantidad de gotas de agua y cristales de hielo que contienen. Aunque las vemos con una variedad infinita de formas, texturas y colores, en realidad solo existen diez tipos básicos de nubes.

Las nubes se forman cuando el aire asciende. Como se enfría al subir, al aire le resulta cada vez más difícil mantener el vapor de agua en forma invisible. Llega un momento, conocido como punto de rocío, en el que el aire llega a estar tan frío que el vapor de agua se condensa y forma pequeñas pero visibles gotas de agua, e incluso cristales de hielo.

A veces el aire sube rápidamente sobre un área pequeña y forma un tipo de nubes a las que llamamos cúmulos. Son acumulaciones que no suelen durar más que unas pocas horas. En otras ocasiones el aire puede subir lentamente sobre una zona amplia y formar estratos, nubes en forma de capas que cubren todo el cielo y pueden durar días. Cuanto más oscuras son las nubes, más agua contienen. Por eso las nubes de este tono son las que suelen traer lluvia.

 

PRECIPITACIONES

En el monte hawaiano Wai’ale’ale llueve 350 días al año. Es la zona de tierra firme más húmeda del planeta. Pero ni siquiera el desierto más seco queda al margen de algún tipo de precipitación. Continuamente la superficie de la Tierra se humedece por la lluvia, se enfría por la nieve, se desdibuja con la niebla y es acribillada por el granizo.

¿Por qué algunas nubes traen precipitaciones y otras no? Cada nube contiene miles de millones de gotas de agua y cristales de hielo tan pequeños que pueden flotar en el aire. Para caer como lluvia deberían crecer de tamaño unas cien veces más, y esto sucede cuando el aire sube rápidamente y se enfría. Cuanto más rápido suba el aire, más cortas e intensas serán las precipitaciones. Las más fuertes provienen de los cumulonimbos; las nubes de tipo estrato tienden a dar lluvias más suaves y prolongadas.

 

BOLAS DE NIEVE

Al coger dos cubitos de hielo y apretarlos con fuerza uno contra otro durante 20 segundos, acabarán pegados. Mientras se los comprime se puede observar que se funden en los sitios donde se ejerce más presión.

El hielo es una estructura cristalina sujeta a un interesante efecto. Al aplicar presión al hielo, se funde. Es decir, que, cuando la presión sube, la temperatura de congelación del agua baja. Y lo contrario también es cierto. Cuando se baja la presión, el agua se vuelve a congelar.

Este efecto de fusión y congelación del agua cuando la presión sube y después baja se observa también en una pista de patinaje sobre hielo. Hay que observar la línea que deja el patín. Cuando la hoja presiona el hielo este se funde y el agua resultante lubrica al patín en su camino. Una vez que el patín ha pasado, la presión desaparece y el agua se vuelve a congelar.

actividades 

A1. GOTAS DE LLUVIA. Las gotas de agua de las nubes se transforman en lluvia cuando son lo bastante pesadas como para vencer la resistencia del aire. Se puede ver cómo sucede esto pulverizando agua sobre un espejo o un cristal.

Pulveriza agua de forma uniforme sobre toda la superficie del cristal. Estas primeras gotas son bastante pequeñas y ligeras, y la tensión superficial, esto es, la atracción entre los átomos del cristal y los átomos del agua, es lo bastante fuerte como para detener las gotas.

Al ir pulverizando más y más agua en el cristal, algunas gotas quedarán lo bastante cerca unas de otras y acabarán uniéndose. Una vez que se han unido suficientes gotas serán lo bastante pesadas como para vencer la tensión superficial y deslizarse por el cristal en regueros.

 

A2. El efecto de fusión y congelación del agua cuando la presión sube y después baja también se observa cuando se hace una bola de nieve. Primero se comprime la nieve, lo que provoca que parte del hielo se funda. Después, cuando se deja de hacer presión, el agua se vuelve a congelar, la nieve se queda pegada y así obtenemos una bola. Si hace mucho frío, no se pueden hacer bolas de nieve, porque el hielo no se funde y por tanto no puede pegarse.

 


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