Estudiar es fácil si sabes cómo
Escuela
Las técnicas de trabajo intelectual permiten aprender más en menos tiempo
23 Oct 2019. Actualizado a las 23:22 h.
Muchos alumnos tienen enormes dificultades para estudiar… porque nadie les ha enseñado a hacerlo. O quizá sí hayan recibido esa formación, pero les ha faltado el último y fundamental paso: poner en práctica y personalizar ese método de estudio interiorizando hábitos y practicando día a día estrategias eficaces. Por eso, invertir tiempo en enseñar técnicas de estudio es una de las mejores apuestas que se pueden hacer desde centros educativos, en especial a través de las tutorías, y también desde casa para reforzar el éxito escolar.
Es verdad que no hay un único método infalible y que cada materia debe afrontarse de diferente manera. Por ejemplo, si hay que preparar un examen de Matemáticas no se trata tanto de hacer esquemas como de coger papel y bolígrafo y hacer ejercicios de operaciones y problemas hasta que se dominen los procedimientos. O, ante un examen de Arte, puede que resulte eficaz hacer garabatos que representen las obras pictóricas y escultóricas (lo importante no es el dibujo en sí, sino la idea que representa).
Pero, en general, una estrategia de estudio eficaz debe seguir los siguientes pasos:
1. Lectura rápida del tema. Sirve para calcular el tiempo y el esfuerzo que es necesario invertir, según su extensión, dificultad de vocabulario o familiaridad que se tenga con los contenidos. Se trata de echar un primer vistazo y de captar las ideas generales de la lección. Por supuesto, en este primer paso hay que asegurarse de que se dispone de todos los apuntes o fotocopias necesarios y se tiene claro lo que hay que estudiar (y lo que no).
2. Subrayado. Un buen subrayado tiene que permitir, solo con su lectura, captar el significado de todo el texto. Debe destacar las ideas principales y las secundarias con claridad. Por ejemplo, utilizando el color rojo para las primeras y el azul para las segundas. Utilizar más colores puede resultar confuso, aunque hay a quien le va bien recurrir hasta a cuatro colores. En este paso es imprescindible estar concentrado y comprender lo que se lee. En caso contrario, en vez de seguir adelante, es mejor volver atrás y resolver las dudas.
- En el caso de que se manejen libros prestados, este subrayado tendrá que hacerse con lápiz para poder borrarlo posteriormente.
- En el caso de los libros digitales, no suele haber problema: normalmente también incluyen la posibilidad del subrayado, incluso la opción de hacer anotaciones al margen.
3. Elaboración de un esquema o resumen. Si se ha dado bien el paso anterior, este saldrá solo, ya que el esquema o resumen es la aplicación gráfica de lo subrayado. Se trata de sintetizar, de forma estructurada y lógica, las ideas principales y secundarias que ya están destacadas. Este esqueleto es de gran ayuda a la hora de estudiar, sobre todo cuando se trata de mucha materia. Pero para que sea útil de verdad debe cumplir cuatro condiciones:
- Ser breve y facilitar la comprensión.
- Utilizar lenguaje telegráfico, sintético.
- Seguir un orden lógico en la presentación de las ideas.
- Facilitar una visión rápida, global y jerarquizada del tema.
4. Memorización. Ahora falta retener las ideas principales y secundarias en la memoria. Con el esquema delante, esta tarea es mucho más sencilla. Se trata de leerlo tres o cuatro veces, intentando conectarlo con lo que ya se sabe, recurriendo a técnicas de asociación o a imágenes mentales, más conocidas como reglas mnemotécnicas (puede llegar a ser hasta divertido encontrar trucos que faciliten el recuerdo de datos). En este paso también hay que estar muy concentrado para que no haya interferencias ni se alargue innecesariamente el tiempo de estudio.
5. Repaso. Este es el gran secreto para luchar contra el olvido. Y curiosamente donde fallan muchos estudiantes. De hecho, si no se llega a este último punto no sirven de nada los pasos anteriores: la mayor parte de lo que se aprende se olvida en las primeras 24 horas. Es lo que muchas veces explica que se lo sepan en casa, pero no a la hora del examen. Así que el número de repasos debe programarse según la proximidad o lejanía del día de la evaluación. Descansar bien el día antes… ¡y a demostrar lo bien que funciona estudiar siguiendo una estrategia!
Yo caliento la silla… ¡pero no aprendo!
Hay cuatro motivos frecuentes por los que no se llega a producir el aprendizaje deseado a pesar de dedicarle tiempo al estudio:
1 Por falta de interés. Cuando no existe motivación real hacia un tema en concreto, cuando algo no interesa, se hace muy difícil retener la información. Y entonces el tiempo que se está delante del material de estudio sin realmente ponerle voluntad es una simple pérdida de tiempo.
2 Cuando no encaja en los esquemas mentales previos. Por ejemplo, cuando falta una base de aprendizaje imprescindible para asimilar los nuevos contenidos. Son las llamadas lagunas de toda la vida.
3 Cuando no se sigue un método de estudio eficaz. Se está delante del libro leyéndolo una y otra vez, pero sin organizar la información ni memorizar. O quizá se haya memorizado, pero no repasado… Falta una estrategia.
4 Por falta de comprensión. Cuando algo no se entiende es imposible asimilarlo. Este es el caso de situaciones en las que las dificultades de aprendizaje entorpecen el proceso de adquisición de conocimientos. Se precisa realizar una valoración e intervención psicopedagógica.
Escuela de familias
? TEMA DEL MES: Organización del curso escolar.
? ETAPA: Primaria y secundaria.
? LA FRASE: «¿Viste cuando no podés estudiar porque el amor de tu vida no para de mandarte mensajes? Bueno, no me pasa. Y tampoco estudio» (mensaje en Twitter).
? COMPORTAMIENTOS QUE SE DEBEN EVITAR: Pensar que hacer esquemas y resúmenes es una pérdida de tiempo.
? ALGUNAS CLAVES: Invertir tiempo y esfuerzo en enseñar a los estudiantes a asimilar y poner en práctica las técnicas de estudio.
? PARA SABER MÁS: «11 trucos para recordar mejor al estudiar», artículo de Óscar Castillero para la web Psicología y Mente: https://cutt.ly/FeamqY8