La Voz de Galicia

La pertinaz sequía ha vuelto

Escuela

Moncho Núñez Centella
Pintura a la acuarela del Manuscrito Tovar o Códice Ramírez, atribuido al jesuita mexicano Juan Hipólito de Tovar (1543-1623)

La documentación existente sobre rogativas nos permite datar las sequías históricas

13 Dec 2017. Actualizado a las 05:00 h.

La ilustración del historiador mexicano Juan de Tovar (1585) nos expone, con profusión de detalles, cuáles eran los recursos de los aztecas para hacer frente a una sequía. Hoy sabemos que padecieron una que fue pertinaz a finales del siglo XV, antes de que hubieran llegado allí los conquistadores. El pie de la preciosa acuarela lo aclara contundentemente: «Modo como metieron el agua del manantial». Tres sacerdotes, equipados con sus bolsos y ornados con collares de jade, caminan al lado de un arroyo, en el que se ven dos aves decapitadas. El primero lleva un báculo y un incensario, el segundo sopla una caracola de mar como parece se hacía normalmente en sus ceremonias religiosas, y el tercero va retorciendo el pescuezo a la siguiente víctima. Un nopal, o chumbera, sirve de símbolo para ubicarnos, y nos dice que estamos en Tenochtitlán, capital del Imperio mexica.

Por entonces, si bien ya gozaba de veneración, aún no había sido canonizado el mozárabe madrileño Isidro Labrador (1082-1172), pues el hecho de haber estado casado no favorecía tales reconocimientos. Parece que Isidro era zahorí y pocero, con lo que luego se hizo popular como taumaturgo proveedor de lluvias, y en consecuencia fue elevado oficialmente a los altares en 1622, junto a Felipe Neri, Teresa de Jesús, Ignacio de Loyola y Francisco Javier. Como puede verse, Isidro era en ese conjunto el único seglar y casado. El no haber nacido en Galicia hace que no pueda atribuírsele la paradigmática expresión «por min que chova», pero desde entonces es el que se lleva la palma en cuanto a devoción popular para casos de sequía. Los labradores de la España seca, con los pies en la tierra y la mirada en el cielo, desde hace siglos sacaron en procesión a san Isidro, al santo o la Virgen de la parroquia, cuando la sequía apretaba, confiando en que aquello sirviese para acercar las lluvias a las tierras sedientas. Era una rogativa. Otras prácticas populares resultaban en festivos cantos de niños que ya no volverán: «¡Que llueva, que llueva, la Virgen de la cueva…».

En las rogativas ad petendam pluviam, además del rezo de oraciones y letanías pertinentes, cuando se llegaba a una sequía severa las imágenes se sacaban en procesión, parece que con la idea de que los santos pudieran ver en directo los campos resecos y demás efectos devastadores de la falta de agua, y así motivarlos para que echaran una mano. Una medida para casos menos serios era cambiar al santo de lugar dentro de la iglesia, y el recurso supremo, para la sequía grave, era sumergir la imagen en agua, en un rito mágico y homeopático que el papa prohibió en 1619 a la vista del daño que causaba a las reliquias. La solicitud y el ritual de las rogativas tenían en general una gestión establecida, lo que ha permitido dejar registros fiables en ayuntamientos y obispados que nos sirven para saber cuándo tuvieron lugar grandes sequías antes de que existiesen registros meteorológicos. Las rogativas son en España una pieza de sumo interés para los estudiosos de la historia del clima. Según los expertos, fueron extremas las habidas entre los años 1565 y 1567, cuando no hubo cosechas, y entre 1878-1892. Desde la pertinaz de 1891 hasta el presente hubo once períodos de sequía, con una duración de dos a tres años, siendo la más prolongada la de comienzos de los años 90. La particularidad de ahora en Galicia es que el otoño, que suele ser una época de lluvias, ha sido especialmente seco. Tenemos que ahorrar agua.

 P.S. En el mensaje de Fin de Año de 1950 se decía por radio a los españoles: «Hemos contemplado sedientas nuestras tierras y casi vacíos nuestros pantanos con la pertinaz sequía, que ha mermado nuestra capacidad de producción hasta extremos sin precedentes». Inefable. Toda sequía que se precie ha de ser pertinaz, porque si no sería una sequía a secas, lo que nos hace pensar en un incómodo pleonasmo.

Palabras con historia 

Dulce es al hombre en su penoso duelo, cuando el tormento pertinaz le aterra, decir burlando a la mezquina tierra:

Allí es mi patria, y

señalar el cielo

Guillermo Prieto (1818-1897)

¡Oh, viejas moscas voraces

como abejas en abril,

viejas moscas pertinaces

sobre mi calva infantil!

Antonio Machado (1875-1939)

Pero aferrarse a un duelo pertinaz es conducta impía y obstinada, dolor poco viril, y muestra voluntad contraria al cielo, ánimo débil, alma impaciente, entendimiento ignorante e inmaduro.

William Shakespeare (1564-1616)

¡Mas ahí estáis todavía

con quietud tan pertinaz!

Dejadme morir en paz

a solas con mi agonía.

José Zorrilla (1817-1893)

Para nosotros los físicos,

la distinción entre pasado,

presente y futuro no es más que una ilusión, por muy pertinaz que esta sea

Albert Einstein (1879-1955)

¡Conciencia nunca dormida,

mudo y pertinaz testigo

que no dejas sin castigo

ningún crimen en la vida!

Gaspar Núñez de Arce (1834-1903)

 

Actividades

1. Un decálogo para el ahorro doméstico de agua. Ponlo en práctica y colabora para que se cumpla en tu casa:

2. Son sinónimos de pertinaz otros adjetivos como prolongado, persistente, duradero, obstinado, testarudo, tenaz, porfiado o terco. Elige el que te parezca más adecuado para sustituir en cada una de las citas de la relación.

3. Mapa de precipitaciones medias en la península ibérica. Ubica en él las siguientes ciudades, y ordénalas de más seca a más lluviosa: Pontevedra, Almería, Zaragoza, Lugo, Cáceres.

4. Calcula el caudal máximo de cada uno de los grifos de tu casa. ¿Cuántos litros gastas al ducharte?

 

 


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